Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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sábado, 6 de junio de 2015

ReSPeTo a LaS DeCiSioNeS...


Hace unos días vivimos una situación que, aunque ha pasado alguna otra vez, es bastante excepcional en nuestro quehacer diario.
La familia quería que su madre, nuestra paciente, no falleciera en casa. Así nos lo transmitieron en la primera visita. Los hijos desbordados por lo que estaban viviendo, nos contaron que su padre de 62 años fue diagnosticado de un cáncer de páncreas un año antes. Seis meses más tarde la madre sufrió una recidiva de su neo de mama, con mtx óseas y cerebelosas.
Hace tres meses su padre falleció en casa un fin de semana y no contaban con medicación suficiente. Los servicios de urgencias que acudieron al domicilio, según contaban ellos, le aliviaron, pero se quedaron con la sensación de que había muerto con dolor.
Hace unos años, un hermano falleció en una sala de observación de urgencias de un hospital mientras esperaba la ambulancia que lo llevaría a fallecer a su casa.
Las experiencias vividas fueron tan dramáticas para la familia que los hijos habían decidido, junto a su madre cuando ella podía decidir, que cuando  “empezara a morir”  la trasladarían a su hospital de referencia. Ni ella ni ellos querían  que ocurriera en casa.
A pesar de que les explicamos que podían contar con nosotras hasta el final, que nuestra intención era controlar y prever cualquier incidencia que pudiera ocurrir, que íbamos a estar allí cuando nos necesitaran,… no logramos convencerles. Así que respetamos su decisión. Todo un reto.

Después de varias visitas, nos llamaron una mañana porque la veían “diferente y mal”. Cuando un cuidador que pasa veinticuatro horas al día con un enfermo, te dice que le ve diferente y mal, es que está diferente y mal.
Cambiamos el plan de visitas de aquella mañana y fuimos a verla. Efectivamente estaba en situación de agonía. Con mucha calma les hicimos ver que la situación era dura y difícil pero también que ella estaba tranquila  y con síntomas controlados. Se mantuvieron firmes en su decisión e iniciamos los trámites para el ingreso.
Hablamos con su oncólogo (ya lo habíamos hecho anteriormente para comentarle lo decidido y estaba de acuerdo), nos aseguramos de que hubiera cama en el hospital, no queríamos que falleciera en un box de urgencias, tramitamos la ambulancia de acuerdo con su médico de familia, y esperamos a que estuviera dentro para irnos. No queríamos que estuvieran solos si el fallecimiento ocurría durante la espera. Todo lo contado no nos demoró más de una hora.
B. falleció a las 8 de la tarde de aquel día, en su cama del hospital.

No es lo habitual,... pero la decisión de la familia y el paciente, si puede tomar decisiones, es prioritaria y debemos respetarla.