viernes 18 de diciembre de 2009


Sufrir estrés incrementa las posibilidades de padecer enfermedades digestivas, cardiológicas, dermatológicas, infecciosas,…Por eso, cualquier remedio que nos ayude a controlarlo es una valiosa fuente de salud. Muchas investigaciones demuestran que la amistad es una de esas potentes medicinas. Son numerosos los estudios que confirman que los amigos nos inyectan salud.

Según al Diccionario de la Real Academia Española, la amistad es el afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato. Posiblemente habrá tantas formas de entenderla como personas.

“La amistad perfecta es la de los buenos y la de aquellos que se manejan por la virtud. Ellos se desean mutuamente el bien en el mismo sentido”, decía Aristóteles.

E. Hubbard dice que “un amigo es alguien que lo sabe todo de ti y a pesar de eso te quiere”.

La sinceridad es otra de las características de las relaciones auténticas. Sólo con los verdaderos amigos podemos pensar en voz alta. Estar con alguien con quien compartes un afecto mutuo, sin sentirte juzgado, en quien confías absolutamente y con quien puedes ser sincero, es algo que no tiene precio. Y no todo el mundo lo posee, ya que no se trata de un bien fácil de conseguir y mantener.

“Recuerda que ningún hombre es un fracasado si tiene amigos”. (De la película ¡Qué bello es vivir!)



De un artículo de Jenny Moix.
El País Semanal (6-12-09)


martes 15 de diciembre de 2009


"Mi dulce navidad - dice mi buena amiga A.L. - es con minúsculas. Le sobra el Espíritu Navideño, que no tiene sentido sin la visa, el corte inglés, los lazos y el papel de regalo brillante (cuanto más brillante y más lazos, mejor!!), las mesas llenas de comida que rara vez se termina, sonrisas, abrazos y besos "por obligación" (la que acompaña al Espíritu Navideño).........".
Los abrazos cuadrados, los besos al aire, las comilonas, las sonrisas forzadas, las charlas para llenar silencios de siglos, las palabras con doble significado o con significados ocultos, los deseos de felicidad,.....Mi dulce navidad está llena del año entero, de los días nuevos por estrenar, del cada día, del huequito que me queda aquí adentro cuando no estás, de calor, de recuerdos, de lo que vendrá, de sonrisas y de lágrimas, de querencias, de luz y de sombras, de paisajes diferentes, de buena gente,...de vida.

Mi dulce navidad no es tal, y si lo es, únicamente lo es por alguien a quien quiero mucho, que aún la disfruta como una niña y le encanta abrir regalos.

viernes 11 de diciembre de 2009


Lucía tiene 95 años, “aún no, los haré en marzo...si llego”.

Además de tener unas piernas impresionantes, bien torneadas, una artrosis incompatible con la edad, sin una variz ni rastro de edemas, un cuerpo ágil que le permite caminar sólo con la ayuda de un bastón, una sonrisa pícara que se pasea por su cara a menudo y unos ojos vivarachos que siguen todos nuestros movimientos (ahora me voy a operar de cataratas porque he perdido mucha vista..., es lo que tiene hacerse tan mayor...), además de todo esto, posee un tesoro: una memoria prodigiosa y ganas de compartir lo vivido con un café para los visitantes y el plátano que ella suele merendar.

Vive en el pueblo más perdido del valle, también el más bonito, el mejor conservado, donde hace menos de un año abrieron un bar en el que dan comidas y venden artículos básicos (sal, azúcar, aceite, vino, latas de conservas,...). Antes de que construyeran la carretera, en los años sesenta, tenían que bajar a comprar lo imprescindible al pueblo más grande y más cercano, por un camino pendiente (era còsta) durante más de media hora, y...después subirlo cargados, como podían. Luego quedaron de acuerdo los vecinos en bajar al pueblo uno por familia cada vez, acompañados de un burro o una mula, y traer lo necesario para los demás.

En un ambiente cálido y relajado, más a medida que van pasando las horas, nos cuenta mil y una historias, recuerdos vividos en otros tiempos mucho, mucho, más duros.

“Cuando nació mi hija, estuve de parto 3 días, desde el viernes al domingo. Bajamos a buscar al médico, con un caballo, porque el médico nunca subía andando, y cuando llegó yo ya había parido con la ayuda de Cristala, la hija de Pepito. Cuando llegó el médico, ya habíamos colgado una sábana blanca en el balcón (ese era el aviso de que ya había nacido el bebé, para que se enteraran los hombres, entre ellos mi marido, que estaban trabajando en el campo), bueno, pues cuando llegó, el médico se enfadó porque había subido para nada.... Fue en octubre del cuarenta y ocho y, desde luego, los niños que nacían entonces tenían que tener muchas ganas de vivir, porque era muy difícil salir adelante con el frío y los pocos medios que teníamos...

Ahora el médico sube en coche cada 15 días, y aunque pasa visita en el consultorio, él y la enfermera siempre paran en casa para verme y tomarme la tensión.


Antes le pagábamos las igualas y le regalábamos jamón, chorizo,...cuando la matanza, pero ahora yo le regalo para las fiestas una botella de buen vino y unos bombones, que sé que le gusta.

Había muy buena relación con los vecinos. Siempre, después de cenar, nos juntábamos en alguna casa, y, alrededor del fuego, charlábamos, cantábamos y lo pasábamos bien. Si venía algún guardia civil o carabinero, le dejábamos el mejor sitio, el más calentito para que se le secara la capa.

Yo tenía una hermana casada y con un hijo, de meses, en Francia, que entonces estaba ocupada por los alemanes, bueno aquí también había alemanes. Me mandó una carta pidiéndome que me quedara yo con el crío, porque era menos peligroso. Hicimos el intercambio en lo alto de esa montaña que veis allí enfrente. Salí al anochecer, para que no me vieran, y estuve caminando toda la noche hasta que llegué allá arriba y me dieron la criatura. La crié como un hijo más hasta que cumplió los 7 años.

Siempre he vivido en el pueblo, como mucho he ido, mejor, me han llevado, al hospital en donde he estado ingresada varias veces, alguna vez se han creído que no salía...pero yo quiero estar en casa, con mi hija. El viaje más largo que he hecho...ha sido a Valladolid a ver a mi cuñada.”

María, su hija y cuidadora principal, está agotada. Se ha implicado hasta tal punto con su madre (hay un sentimiento de culpabilidad medio escondido para ella, pero fácil de advertir desde afuera), que duerme con ella en lugar de con su marido, casi no puede salir a la calle porque su madre se enfada si no la tiene cerca. Según María, no reconoce y pareciera que no valorara lo que tiene, y trata “mejor” a sus otros hijos cuando vienen de visita el fin de semana. Esto a María le sienta muy mal y no lo entiende. María piensa que ya vivirá cuando su madre falte... ”pero entonces surgirán otras cosas...”, nos dice. La animamos a vivir ahora.






miércoles 9 de diciembre de 2009

SiN DiSFRaZ

Desde este rincón del mundo, un escondite perfecto para olvidar el día a día, durante meses o años, se ve la vida un poco diferente, la rutina cambia. Se abren otras posibilidades, piensas que serías capaz de vivir y disfrutar haciendo algo diferente a lo que has imaginado y/o hecho durante tanto tiempo. Que quizás te conviene cambiar, romper con lo conocido, tomar otra dirección, que tu alma lo reclama a voz en grito, lo que pasa es que no la habías oído con todo el bullicio de ahí afuera, y ahora la escuchas en el silencio de la calma.

Pero echo de menos las sensaciones que me aportaba mi quehacer diario, esa sensación de plenitud y de equilibrio, de vivencias intensas y únicas, el aprendizaje acerca de la vida y sus consecuencias, el tacto y el calor, la intensidad, la alegría y el llanto, la responsabilidad que implica tener las manos tan llenas, lo valioso del momento, la fragilidad del instante, la verdad con mayúsculas, el silencio pleno, el final, el principio y el durante pasando por delante cogidos de la mano,...en fin, la vida en estado puro. Sin disfraz.

lunes 7 de diciembre de 2009





Desde la página principal de la web de la SECPAL, se puede descargar desde hace unos días la GUIA EDUCATIVA DE FAMILIARES Y CUIDADORES DE PACIENTES CON ENFERMEDAD AVANZADA de la que ya habíamos hablado en este blog hace unos meses (VER AKI)


domingo 6 de diciembre de 2009


Hoy entierran a Víctor Jara por segunda vez. Quien amó tanto la vida, 36 años después, vuelve a pasear su muerte.

A quien dice: dejad en paz a los muertos, les respondo: ¿están los muertos en paz? ¿Estamos en paz con ellos?

Desde los suburbios de Santiago, desde la falda de su madre, cantora, desde los sueños de su pueblo con los que aliñaba sus canciones, Víctor Jara, como Margot Loyola, Violeta Parra o Héctor Pávez, recopiló y revalorizó los cantos campesinos. Su profunda identificación con el pueblo fue casi mística.(…)

Así fue hasta que acallaron brutalmente su voz el 16 de septiembre de 1973, y algo quedó truncado para siempre.

Hoy vuelven a enterrar a Víctor Jara.

A diferencia de la primera vez en la que Joan Turner, su mujer, depositó sin responsos, a escondidas, sus maltratados restos en un nicho del Cementerio General de Santiago, apenas acompañada por un amigo y el funcionario que reconoció el cadáver en la morgue, (…) esta vez su esposa no caminará sola. A su lado marchará una multitud que, nadie lo olvide, 36 años después del crimen, sigue clamando justicia.

Mujeres y hombres de toda condición irán de la mano recordando a Amanda.



Joan Manuel Serrat, cantautor.
El País (5-12-09)


viernes 4 de diciembre de 2009

Hoy clumpe años una de nosotras...




FELIZ CUMPLEAÑOS, HERMOSA!!!!!!


jueves 3 de diciembre de 2009

Clases magistrales

Desde hace un par de semanas el dolor estaba siendo cada vez más intenso y las crisis mas frecuentes. Ya no emplea el andador porque las piernas no le responden, pero se va en la silla de ruedas a ver el baloncesto con sus amigos.

Hoy hemos decidido rotar a morfina y poner un infusor. He retirado los papeles de su mesa que se ha llenado de ampollas, jeringas y agujas. Hemos calculado las dosis y hemos preparado el infusor. Le hemos explicado como funcionaba y como debía ponerse, él mismo, las dosis de rescate. A la vez que me preguntaba sobre las zonas de tapas de la ciudad aprendía a abrir correctamente la llave de tres vías y, con bastante habilidad para ser la primera vez, se ponía suero fisiológico por la palomilla.

-¿Lo hago bien?

-¡Eres una maquina!

Si, eres una maquina, y desde la cama das unas clases magistrales, a mí desde luego.

Nunca te ha gustado demasiado estudiar pero sabes mucho mas de lo que saben muchos universitarios o, por lo menos, sabes las cosas importantes, las que son necesarias para no hundirse cuando el mar de la vida nos sorprende, a veces muy jóvenes, con un oleaje que no esperábamos.

Gracias.



miércoles 2 de diciembre de 2009

hoy... música

Hoy dejo este vídeo de una canción de Ismael Serrano, "may" nos dejó un comentario y nos la sugería, así que ahí va.
Gracias may!!!



lunes 30 de noviembre de 2009


Felipe habla con Constanza, que ha perdido a su hijo durante la última batalla. De hecho, ignora si su hijo ha muerto, pero intuye que probablemente no lo volverá a ver con vida.
Constanza llora y gime, se lamenta y llora más todavía, se la ve desesperada y dolorida.

Entonces Felipe le dice:
- Lloras tanto a tu hijo, estás tanto con el dolor, que parece que quisieras más a tu dolor que a tu hijo.

Y Constanza le contesta:
- El dolor de que mi hijo no esté, vive en su cuarto, duerme en su pieza, viste sus ropas, habla con sus mismas palabras y me acompaña a cada lugar al que me acompañaba antes mi hijo, ¿cómo podría no querer mi dolor, si es lo único que tengo?


"El rey Juan"
W. Shakespeare

domingo 29 de noviembre de 2009




Es una hora en la que debería estar durmiendo... o dormida... pero no puedo.
Ayer fue uno de esos días de "sábado tarde en hospital", de una tarde horrible, de una tarde en la que no entiendes muchas cosas y en las que te convences una vez más que el mejor sitio donde estar cuando terminamos nuestro "viaje" es la casa de uno.
Ayer fue uno de esos días en los que no acabas de comprender algunas órdenes médicas... porque son eso ORDENES y yo soy enfermera pero eso no significa que sea mera cumplidora de órdenes y menos en este trabajo en el que existe también la "objeción de conciencia", en el que yo pienso, tengo mi criterio y hay formas y maneras de hacer las cosas. (nota mental: necesitaba vomitar todo esto)

Ayer fue también otro día en el que volví a comprobar que lo más triste que puede sucederte es morir SOLO. Yo QUIERO estar en mi cama cuando llegue ese momento, en mi casa, que alguién que me quiera me coja la mano, me acaricie la cara, me diga: "M. puedes irte tranquila, aquí todos estamos bien, me has hecho muy feliz, fue una suerte que te cruzaras en mi camino aquel día... mi vida no habría sido lo mismo sin ti...". Yo quiero eso... no quiero la soledad de una habitación fría, no quiero la tristeza absoluta de mirar y no ver a nadie, no quiero marcharme sin una caricia de despedida.

sábado 28 de noviembre de 2009




“Me cansa tanto hospital. Quiero que me den el alta. Ya no puedo más. primero fué la operación, luego la radioterapia, la quimioterapia. Llevo años así. Estoy cansada, agotada, aniquilada… En el hospital cuidaban del cuerpo de esta madre. Ahora ya nada se puede hacer en el hospital por este cuerpo. Regresar a casa es para ocuparse del alma. Su alma necesita este descanso, este reposo. Necesita su alma tranquilidad, calma, sosiego. necesita esta madre estar en silencio, bien arropada, bien cuidada. Mamá, vamos a intentar devolverte tan solo un poco de tanto como has hecho por nosotros. (…) Viajo de vuelta a casa. Lloro sin parar todo el camino. No me bajo del coche en las tres horas que dura el viaje. No lloro porque esté triste o cansado, todo lo contrario; lloro por lo hermoso que es todo, por la extraordinaria hermosura de la vida, de esta vida de ahora. Y lloro también porque estoy asombrado. Me asombra este proceso de mi madre, me asombra estar a su lado, me asombra su ausencia y su presencia, me asombra su realidad, me han asombrado mucho sus palabras. Me asombra su silencio. Es como si a través de mi madre la vida me hubiera puesto en el camino de indagar a fondo sobre mí mismo…



Le preguntaron a un sabio de la India: ¿Es fácil alcanzar lo supremo? Muy fácil. Basta con dejar de pensar y no desear nada. (…) En estos últimos días, esta madre, abandonando poco a poco sus recuerdos, sus expectativas, está conquistando un estado del ser que consiste en habitar en la nada, en la total desnudez y en la máxima disponibilidad.






Para nacer necesitamos de la mediación de otra persona, nuestra madre, pero para morir, si queremos, no necesitamos a nadie, la puerta siempre está abierta. (…) Creo que hay que exprimir el limón hasta la última gota. Que si hemos sido invitados a este viaje que es la vida, hay que tratar de vivirlo hasta el último minuto, hasta el último segundo. Yo por lo menos quiero saber cuántos mensajes hay guardados para mí, tengo curiosidad por saberlo. (…) Creo que hay que estar expectantes, hasta el final, para ver todo lo que se quiere desvelar en este proceso; sin embargo respeto absolutamente la decisión de todos aquellos que quieran poner fín a su dolor. (…) Las enfermedades son mediaciones, pues nos permiten acceder a dimensiones nunca antes conocidas”.



Raúl Rodriguez escribió este libro, acompañado de un dvd, titulado “Hermana muerte, gracias por venir a visitarme” Hontorio (Segovia): 2008, un testimonio de trascendencia en las últimas semanas de vida de su madre, que se vió arropada hasta el final por sus seres queridos. Morir en casa, en paz y con dignidad es posible, pero cada cual ha de vivir su propio proceso de morir según sus circunstancias, siempre diferentes a las de los demás. Para morir bien, lo más importante es que te quieran, pero aún así, es difícil alcanzar ese grado de profundidad y de aceptación, más aún cuando la persona enferma ya no está y sólo queda su cuerpo, como ocurre en las demencias o los estados vegetativos. A veces, el viaje de la vida se convierte en una pesadilla y es muy duro impedir a un ser humano, con un grito de sufrimiento que te parte el alma, que pueda finalizar su vida cuando está deseando que llegue de una vez el último minuto del viaje.




El autor y su obra