Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



lunes, 16 de julio de 2018

aúN MáS...



Marcial tiene 57 años y un intruso que convive con él desde hace 3. Se ha hecho fuerte en su cerebro y decide por él. “Nunca imaginé perder el control de mis actos, de mis pensamientos… de mi vida.” Desde la cama articulada nos mira desconcertado, desde un caos ya viejo. Ya pasó el tiempo en que los por qués ocupaban todo el cielo, en el que Marcial quería seguir viviendo como fuera, con todos los “sin” que vinieran… pero vivir al fin y al cabo.

“Me han enseñado pruebas en las que había mil colores, intentando que entendiera lo que pasaba en mi cabeza, me han operado, me han dado tratamiento, me han dicho que estaba limpio, me lo he creído… y al poco tiempo vuelta a empezar. Estoy cansado, he luchado por salir adelante, conformándome con vivir cada vez con menos. Con menos autonomía, con menos pensamientos coherentes, con menos deseos, con menos paz. Pero ya está, se ha apoderado de mi mente y de mi cuerpo. Sólo me queda esperar. No me lo hagáis más largo.”

Marcial ha sido bombero. Es valiente, ha salvado vidas… pero ya no puede con la suya.

Y en mi propio desconcierto… yo a veces me pregunto si puedo más, si aún puedo añadir más sufrimiento a mi mochila, si caben más muertes.




sábado, 30 de junio de 2018

MáS SeNTiDo CoMúN...


Tiene que ser muy difícil tomar la decisión de meter tu vida en una maleta y mudarte a la que será tu última morada, tu final de viaje. Tu última decisión razonable. Sabiendo que después ya no hay más etapas, se acaban los proyectos de vida, que ya no quedan más sueños,… quizás la esperanza de vivir feliz lo que queda.

Y qué te llevas? Qué quieres que vaya contigo hasta el final? Quién quieres que te acompañe en este viaje?

Hace años, cuando falleció tu esposa y tus hijos ya llevaban años volando por su cuenta, alguien te dijo que adoptaras un perro. Precisamente a ti, que adoras a los animales porque hace tiempo que piensas que son mejores que la mayoría de las personas. Además, te dijo, te hará compañía, te obligará a salir a pasear, conocerás gente. Al final decidiste que sí, que querer y que te quieran sigue siendo la mejor opción… y Truco llegó a tu vida. Os hicisteis amigos pronto, hasta haceros inseparables con el paso de los meses. Te enseñó otra forma de disfrutar de la vida, lo fácil que es vivir el instante y ser feliz. 

Era él a quien querías como compañero de final de viaje.

Pero, claro, en las residencias al uso NO admiten animales. Por qué? Porque contagian enfermedades… no si están bien vacunados y con revisiones periódicas. Eso tú ya lo hacías. Porque molestan a los demás residentes… a quién puede molestar un perro bien educado, que estimula las emociones de las personas con deterioro cognitivo, a veces por el simple hecho de acariciarlo,… si solo verlo ya proporciona bienestar, algo que muchas personas ni eso. Ladran, pero generalmente poco si están bien adiestrados y… qué alegría!, en lugar del soniquete de la tele encendida a todas horas o ese residente que protesta por todo. Les gusta correr, revolcarse en la hierba… qué felicidad! Claro necesitamos un jardín, también los residentes lo necesitas para tomar el aire y pasear. Puede dormir contigo o en una caseta fuera, fíjate qué fácil.

Eso pensabas… Pues si, esas residencias con sentido común, en las que no tienes que separarte de tu compañero animal, sea perro, gato o periquito, existen. Son las menos pero ójala con el tiempo la sociedad se dé cuenta de lo importantes que pueden llegar a ser para alguien como tú, que cada vez hay más.

Para que esos alguienes no tengan que renunciar a todo. Porque renunciar a casi todo es muy duro, pero absolutamente a todo… no quiero ni pensarlo.



En el pasado hemos compartido historias sobre residencias en otros países donde son bienvenidos los perros y hoy os hablamos de un lugar muy especial. Residencia Barcelona se inauguró el 1 de noviembre de 1993. Somos una residencia privada, pero podemos tramitar PEVS (prestaciones económicas vinculadas al servicio).

¡¡¡Desde el primer día todas las mascotas son bienvenidas al centro, tanto en modo ‘visita’ como en modo ‘alojamiento’!!!

Las dueñas de la residencia son 2 hermanas: Inés y Feli Manero.

La decisión de admitir mascotas se tomó de la manera más natural posible, pensando en que los residentes que viven con sus mascotas no tengan que separarse de ellas por el hecho de venir a vivir a una residencia.

Inés, que trabaja en la residencia, siempre ha venido acompañada de sus perros. Y su marido, Juan, es veterinario, por lo que tenemos el veterinario en casa :-)

Es un centro de régimen abierto, esto significa que tanto residentes como familiares pueden entrar y salir libremente, por lo que no solemos tener personas con deterioro cognitivo severo. Una gran mayoría de residentes son autónomos o necesitan tan solo supervisión. También tenemos plazas para residentes asistidos, porque por ley de vida todos vamos aumentando la dependencia. Para nosotros es muy importante la seguridad, pero la LIBERTAD lo es aún más.

Cuando desde AADA nos dijeron que éramos 1 de las únicas 3 residencias de España que admitimos mascotas nos dimos cuenta de que éramos especiales y aumentamos la publicidad en este sentido.

Por aquí han pasado: perros, gatos, pájaros, y hasta hace poco hemos tenido peces y tortugas en un estanque.

Una residente es la que se hacía cargo de dar de comer a los peces e ir vigilando el estado del agua. 

¿Hay que cumplir algún requisito (perrunamente hablando) para poder ingresar en vuestra residencia con un can?

Los requisitos que pedimos para poder acogerlos es que el residente viva en una habitación individual, aconsejable con terraza.

Tienen que tener las vacunas al día y el chip. Inspección (tanto de Bienestar Social como de Sanidad) no nos han puesto nunca ningún impedimento.

Solamente tienen prohibido el acceso a la cocina, pero tampoco dejamos que entren en el comedor. Las inspectoras suelen entrar en la habitación donde hay animales para comprobar la higiene. También nos piden la documentación. Los residentes tienen que hacerse cargo del animal, de sus cuidados en general: alimentación, higiene, salidas… Por lo que una persona con alta dependencia no podrá traerlo a no ser que asigne a un cuidador externo todas estas tareas.

No se cobra ningún suplemento por mascota. Si la persona mayor está indispuesta, la familia se hace cargo del animal, y si no es posible ya miramos entre el personal de cuidarlo en todo lo que está en nuestras manos, nos organizamos (peleamos a veces) para atenderlo y sacarlo a pasear, siempre y cuando la cosa no se alargue muuuucho. Incluso hasta otros residentes (más jóvenes y autónomos) se han ofrecido y han sacado a los perros a pasear.

Les ayudamos a administrar las dosis de comida en caso de que no se aclaren con las raciones.

Los perros se suelen adaptar muy bien, ya que ellos están bien donde estén sus amitos. Normalmente estos perros suelen ser ya mayores también y no necesitan mucha actividad.
 
Para la adaptación de los gatos, que son más territoriales, aconsejamos que se pongan un enchufe de ‘feromonas’. 

Los residentes sacan a los perros a pasear por la calle o por el jardín de la residencia. Tenemos muchas terrazas y jardines. Dan mucha alegría a todo aquel que ha tenido perros o que le encantan los animales. Muy pocas veces nos hemos encontrado con alguien que haga mala cara por ver un perro por aquí, al contrario, siempre unen y dan alegría.

Si alguna profesional que tiene que entrar a la habitación no le gustan los animales o tiene alergia al pelo le hacemos un cambio. Cuando hacemos las entrevistas de trabajo siempre preguntamos si les gustan los animales, y no sé si está bien decirlo, pero nos ayuda a tomar una decisión para escoger al candidato :-).

¿Qué beneficios observáis vosotros en las personas mayores que tienen a su lado a su perro o a su gato?

Los beneficios de que vengan las personas mayores con sus mascotas son innumerables: favorecen la sociabilización y  la adaptación, les ayudan a relacionarse, les obligan a seguir con sus responsabilidades y sintiéndose útiles, les hacen compañía, y evitamos el trauma que supondría la separación para los dos, entre otros muchos beneficios.

Muchos de los residentes que ingresan en la residencia lo hacen porque han sufrido una pérdida: su marido, una hija, la salud, la autonomía…. Por lo menos que pueda seguir con su perro. Los que los tenemos no podemos entenderlo de otra manera.


¿Organizáis actividades específicas para los residentes con perro?

No hacemos ninguna actividad con los peludos. La cotidianidad, el día a día, la convivencia, los paseos, las caricias,… son nuestras actividades con los perros. Poder seguir viviendo con ellos como en casa, esa es la mejor terapia.

Nuka, mi peluda, viene algunos días al trabajo conmigo, se pasea por las salas saludando a todo el mundo, se va al jardín a buscar piñas, se queda dormidita al lado de mi mesa en el despacho… Es todo un  placer no solo vivir sino trabajar aquí.

Cuando nosotras seamos viejitas deberán existir más residencias como nosotros, ¡¡sino aquí no cabremos!!!






jueves, 28 de junio de 2018

Sí a LoS CuiDaDoS PaLiaTiVoS....



«Matar a los que sufren no es progresista»

Marcos Gómez Sancho, pionero en cuidados al final de la vida, asegura que es «irresponsable» regular la eutanasia en España sin resolver los cuidados paliativos y la dependencia.

Marcos Gómez Sancho era anestesista hasta que una cirugía complicada de columna le postró en una cama durante meses. El médico pasó a ser un paciente crónico que entendió en carne propia lo que es sentir un dolor imposible de dominar. La experiencia le cambió la vida. Abandonó la anestesiología, se convirtió en un pionero de los cuidados paliativos en España y hoy no hay voz más autorizada que la suya para hablar de tratamientos al final de la vida. A este experto, la urgencia del Gobierno socialista por tramitar una ley de eutanasia no le gusta. «Es una irresponsabilidad política regularla antes que los cuidados paliativos», afirma.

¿Es urgente regular la eutanasia?
No, lo urgente y prioritario es atender a los 75.000 enfermos que en España están pasando por un sufrimiento intenso que sería evitable si tuvieran acceso a una unidad de cuidados paliativos. Es una irresponsabilidad política regular la eutanasia antes de tener resuelta esta atención o las ayudas a los dependientes. Es escandaloso que cada día mueran cien enfermos esperando ayudas a la dependencia. Si todo esto no se resuelve antes y se aprueba la eutanasia, los más frágiles e indefensos se sentirán coaccionados.

¿Coaccionados para pedir la eutanasia?
La Asociación Española contra el Cáncer estima que hay 30.000 enfermos con cáncer con más de 65 años que viven solos. Son mayores y frágiles. Su mejor opción puede ser morir.

La propuesta de ley socialista prevé una eutanasia gratuita y universal. ¿Le gusta el planteamiento?
Me preocupan dos cosas: que se piense que ésta sea una ley avanzada y progresista y que no tenga una partida presupuestaria asociada. Matar a los que sufren nunca puede ser progresista; lo reaccionario es acabar con los enfermos indefensos y lo progresista es cuidarlos. Dicen también, como gran virtud, que la ley no tiene un coste y yo lo veo como una amenaza. Más aún cuando hay una inquietud generalizada para pagar las pensiones y mantener la Sanidad. Esto me da miedo.

Puede haber personas que pese a tener cuidados paliativos no quieran seguir viviendo y prolongar su agonía. ¿No deberían tener garantizada esta opción?
Cuando lleguemos a ese momento y los cuidados paliativos estén garantizados en nuestro país, estoy convencido de que serán casos muy residuales. Confío en que la sociedad se movilice como cuando ahora ve a alguien que está a punto de tirarse por una ventana y llama a los bomberos, a la policía...

En España, ¿se muere aún con dolor?
Sí, rotundamente sí. Hay muchos enfermos que mueren con dolor y otros síntomas insoportables; desde asfixia a vómitos incontrolables. En esos casos lo único que se puede hacer es disminuir la consciencia con una sedación paliativa. Pero nadie tiene que morir para evitar este sufrimiento. Hay fórmulas para aliviarlo. El problema es que esta atención no llega al 50 por ciento de las personas que los necesitan.

Se suele poner el ejemplo de los enfermos con ELA
Sí es frecuente. Yo puedo decir que he tratado a enfermos de ELA y ninguno ha pedido acortar su vida si ha estado bien cuidado. Lo que me duele es que haya enfermos que pidan un suicidio preventivo porque no piensan que no van a poder hacerlo cuando la enfermedad esté más avanzada. No tienen que tener miedo. Un equipo debe acompañarles y pactar antes con ellos cómo reaccionar cuando el ELA siga avanzando.


¿Y cómo se combate el sufrimiento psicológico?
En las unidades de cuidados paliativos hay también psicólogos entrenados y este dolor se puede controlar. Pero si se llega a lo que definimos como «sufrimiento existencial al final de la vida», la sedación paliativa también es una opción. Esto ya lo prevén las leyes de muerte digna que se han aprobado en algunas comunidades autónomas.

¿La eutanasia está en contra de la ética médica?
Matar está prohibido en el código deontológico desde Hipócrates. La defensa de la vida está enraizada en la profesión médica. Un médico gestionando la muerte por orden del Estado es una vergüenza, como ocurrió en la Alemania nazi o cuando hubo doctores aplicando la inyección letal en Estados Unidos.

¿En qué comunidades se muere mejor en España?
Los cuidados paliativos no están desarrollados por igual. Es otra terrible desigualdad. Madrid y Cataluña son las mejores, pero hay diferencias entre las ciudades y el entorno rural. También las hay por edad. No es lo mismo ser un enfermo terminal con 40 años que con 8. Los cuidados infantiles al final de la vida son aún la gran asignatura pendiente.

¿Es un problema de costes?
No, es un problema de sensibilidad. Atender mal a los enfermos terminales en hospitales es más costoso que invertir en una buena red de atención domiciliaria por personas expertas en cuidados paliativos.

Dr. Marcos Gómez Sancho. ABC




domingo, 24 de junio de 2018

ViDaS GRaNDeS...


Isidro llegó a la residencia hace casi 7 años. La casa se les hizo grande cuando falleció su hijo, que apareció ahorcado en el patio trasero tras años de “depresión”, según nos cuenta. Su esposa y él metieron en una maleta y varias bolsas lo imprescindible y huyeron del lugar que les había dado cobijo durante toda una vida.

Se instalaron en la residencia de un pueblo cercano y comenzaron las nuevas rutinas. Al poco tiempo él se cayó y se fracturó la cadera, “yo nunca tomé medicación, pero aquí empezaron a darme pastillas en la cena…”.

Pasaban sus días tranquilos y acompañados. “Estábamos bien, la gente es muy amable. Ayudábamos en el huerto y mi mujer, a veces, en la cocina, hacíamos dibujos en las clases de pintura y también gimnasia”. Hace 20 días su esposa falleció, repentinamente, una madrugada en la cama de al lado. Nos lo cuenta despacio, masticando las palabras, parece que todavía se le hacen "bola" y no puede tragarlas.

“Cuando lo de la cadera, me vieron una mancha en el pulmón, dijeron que venía de la próstata. Pero yo, aún con todo, estoy bien. No me duele nada. De todas formas si quieren venir a verme, estaré encantado.” Cuando salimos escucho que le dice a mi compañero: Hacéis buena pareja… cuídala, no la dejes escapar.”

Como ocurre a menudo, salimos sonriendo. A veces, no es el caso, aunque duela.




sábado, 16 de junio de 2018

uN PuÑaDo De LoCuRaS y...


La hermana de una de mis muy amigasqueridas ha escrito un libro de relatos. Sabe contar historias cotidianas en párrafos cortos y tiene una imaginación infinita, incluso hasta el más allá.

Ella se llama Inma Ponce y Un puñado de locuras y algún cuento máses como despertar de un sueño y seguir soñando. Os dejo uno de los cuentos que trae de una mano a la vida, mucha,... y de la otra a la muerte.


En el País de las Hadas

Alba aún no había cumplido los dos años cuando comenzaron a salirle las alitas… La cigüeña se equivocó, y dejó en el hogar de la familia Arroyo a un pequeño bebé que no era exactamente lo que parecía.

Los papás de Alba no daban crédito a lo que sucedía, ya que hacía muchos años que no se había dado un caso así; las revisiones a las cigüeñas eran constantes desde que en una ocasión, una de ellas se equivocó y dejó a una familia un gnomo del bosque como hijo.

Cuando lograron asumir lo que el médico les había confirmado, empezaron a atar cabos.
Claro, dijo la mamá. Ahora entiendo lo de su pelo, tan dorado que parecía irreal, lo de esos preciosos y tremendos ojos azules, del color del océano en calma, lo de esa sonrisa tan… tan de Hada.

Y lo de su piel?, dijo el papá. Esa piel tan tersa y brillante, como si alguien se hubiese entretenido en tintar de purpurina todo su cuerpo.

- Tendré que consultar con el Dr. Albéniz, que es el Hadólogo de la clínica, les dijo el médico algo dubitativo. Pero si no me equivoco, en el momento que a la niña, quiero decir a la criatura, a Alba, le terminen de madurar las alas, emigrará lógicamente al País de las Hadas.

Y cómo sabremos que ha llegado el momento?... Y estará bien allá donde va?, preguntó la mamá con preocupación en la voz.

- Al amanecer siguiente del día en que Alba levante del suelo, gracias a su propio aleteo, un equipo de H.A.R. (Hadas Al Rescate) irá a buscarla a casa y la recogerán. A su segunda pregunta le responderé con otra, el doctor miraba a Alba fascinado, lo cierto es que era una criatura bellísima. Sabe algún sitio mejor para un Hada que el País de las Hadas?

Así fueron pasando los días y mientras que a la pequeña le iban creciendo las alitas, sus papás se iban haciendo a la idea de que Alba se marcharía pronto. Ciertamente, la iban a echar de menos.

Y una tarde sucedió. Tras varias torpes intentonas, la dulce aprendiz de Hada levantó su luminoso cuerpecito varios palmos del suelo. Su sonrisa era hermosa, se palpaba en el aire lo inmensamente feliz que era.

… Al amanecer, una pequeña brisa les sorprendió dormidos… A los pies de la cama tres pequeñas Hadas esperaban ser vistas. Al despertar y entender lo que iba a ocurrir, Alba fijó sus enormes ojos en los de su mamá y le dedicó la sonrisa más bonita jamás ofrecida a ningún ser humano. Con su pequeña manita acarició el rostro de sus papás con tanta dulzura, que de inmediato la paz les inundó a ambos. Una de la Hadas rozó con su varita los rizos dorados de la niña e instantáneamente su tamaño se asemejó al de ellas. Revolotearon unos segundos por la habitación, seguidas por una estela de vapor luminoso y una a una fueron saliendo por la ventana, adentrándose en el frescor de la mañana recién estrenada.

Los papás de Alba se abrazaron emocionados… Lloraban, sonreían. Lo habían entendido y asumido. La pequeña no era de este mundo, se tenía que marchar con los suyos. 

Incluso estaban agradecidos a la atolondrada cigüeña que, equivocadamente, les había traído una criatura tan especial, por el regalo tan inmenso que había sido su presencia durante esos escasos dos años. Además, según el Dr. Camino les dijo, un Hada nunca se marcha del todo.


Eso también lo entendieron. Alguna que otra noche, una suave brisa les despertaba justo a tiempo de ver una tenue lucecita escapando hacia el cielo.


Para Alba Arroyo, in memoriam.




domingo, 10 de junio de 2018


 "Ponemos tanto foco en la enfermedad que casi no hay lugar 
para los Cuidados Paliativos".




La SiLLa...


Ayudar Escuchando


Counseling dice el inglés, pero aconsejar no es.
Counseling es preguntar para poder escuchar
de nuestro enfermo emociones, los temores y pasiones.
Permitirle así llorar, porque hablar del sufrimiento
aclara su pensamiento y la angustia va a aliviar.


A veces la familia cuestiona a la doctora:
“Por qué la hizo usted llorar?”.
Por eso siempre debemos explicar
que sentarse y a la paciente preguntar
le ha permitido a ella sacar
las penas del alma… y el lagrimear
alivia como un abceso drenar.

Preguntarle a don Juan por sus temores…
a él y al que pregunta causan dolores,
y don Juan y su familia evitan por eso
hablar del sufrimiento, miedos y el deceso.
Casi siempre funciona mejor cuando pregunta un doctor,
así el paciente expresa lo que siente
sin temor a hacer sufrir a su gente.

 
Con experiencia y entrenamiento
lleva pocos minutos calmar el sufrimiento.
Y es de la práctica médica la parte
que más que una ciencia es un Arte.

Para el final les dejo este feliz pensamiento:
Gregorio Marañón dijo que para el médico
la silla era el mejor instrumento.




Dr. Eduardo Bruera.




jueves, 7 de junio de 2018

uN RaYo De eSPeRaNZa...



En el magnífico blog Un Rayo de Esperanza, de Virginia Ruiz hay entradas muy interesantes. Hoy os transcribo esta, que me parece preciosa.


Hay Vida Después del Cáncer?

La respuesta es un rotundo sí. El cáncer significa un antes y un después para la vida de muchos de los enfermos. Marca una diferencia porque te coloca psicológicamente en una posición de máxima vulnerabilidad o fragilidad ante la vida. Cambia tu perspectiva, tus valores, la propia visión que te habías marcado acerca de tu propia existencia. Al principio todo gira en torno a la enfermedad, las pruebas médicas,  los tratamientos y los resultados derivados de ellos. Una vez superado el trance, toca recuperar la normalidad. Te conviertes en un superviviente de cáncer.

La palabra superviviente me gusta. Sobrevivir puede definirse como vivir después de la muerte de otra persona, después de un determinado plazo o después de un determinado suceso peligroso. También significa superar una situación difícil, arriesgada o dura. Personalmente me quedo con la segunda, pues implica ese reto alcanzado.

Gracias a los avances terapéuticos alcanzados en los últimos años y a una mayor concienciación del autocuidado por parte de los pacientes, estamos asistiendo a un escenario con un número importante de pacientes curados. Ello se traduce en la presencia de un mayor número de pacientes supervivientes de cáncer y sobretodo de largos supervivientes.


Se describen básicamente tres etapas en la supervivencia del cáncer:

1.- Supervivencia aguda: Vivir con cáncer.
Es el período que comienza desde el diagnóstico hasta la finalización del tratamiento oncológico.

2.- Supervivencia extendida: Pasar el cáncer.
Es el período que va desde la finalización del tratamiento hasta la curación

3.- Supervivencia permanente: Después del cáncer.
Es la fase de curación o supervivencia prolongada tras la obtención de la remisión de la enfermedad.


Esta nueva situación representa un nuevo desafío para todo el colectivo médico. Toda vez que ya hemos conseguido esa ansiada y buscada curación combinando de mil formas diferentes el arsenal terapéutico disponible en la actualidad, se nos presenta la oportunidad de dar un paso más. Es lógico pensar que los supervivientes demanden tratamientos específicos para combatir las toxicidades y secuelas que en ocasiones se derivan, amén de aprender a convivir o sobrellevar algunas de ellas (por ejemplo, las cicatrices).


Se nos plantea no sólo añadir años a la vida, sino vida y sobretodo calidad de vida a los años de supervivencia. Se estima que cada año habrá unos 100.000 nuevos supervivientes de cáncer en España. No se trata pues de una cuestión baladí. Se trata de una situación que exige en esfuerzo extra interdisciplinar. Se abre así un nuevo campo de desarrollo en la Oncología y que no es otro que la creación de nuevas estrategias que favorezcan la calidad de vida de los supervivientes que van desde los cuidados de la piel y las mucosas, la astenia o el cansancio, la infertilidad o las disfunciones sexuales, el deterioro cognitivo o problemas de memoria hasta el soporte emocional, psicosocial o de reinserción a la vida laboral.


Hagamos lo posible por entender esta realidad y hacer lo posible por procurar la necesaria y saludable normalización de las vidas de los supervivientes de cáncer.





miércoles, 6 de junio de 2018

HoMeNaJe a La ViDa...


La narración de un tuitero sobre la muerte de su madre que es un auténtico homenaje a la vida y al humor.

“Hoy hace una semana que se murió mi madre”. Es el comienzo de un hilo publicado por el tuitero “Súbete a la nutria” en el que relata el fallecimiento de su madre por un cáncer, y que muestra cómo la risa y el humor pueden hacer mucho mejor la vida y también la muerte.

Un relato que en las redes han calificado como un “Homenaje a la vida y a la risa” que ha conmovido a miles de lectores.

Súbete a la nutria. @subetealanutria

Hoy hace una semana que se murió mi madre. Murió de cáncer y sabiendo con bastante precisión cuándo iba a morir.

Durante estos días durísimos, hemos dicho muchas tonterías y ahí van algunas de ellas:

Mi primo vino a visitarla e hizo el chiste de «Rick y Morty» de pedirle a alguien que cerrará la puerta diciendo «cierra, que se va el cáncer».

Nos perdimos una reunión familiar porque tuvimos que ir a urgencias. Nos mandaron un vídeo con un paneo de todo el mundo cantando el Cumpleaños feliz al cumpleañero. Mi madre y yo grabamos otro vídeo: paneo del box de urgencias, sin sonido, terminando en ella con la lengua fuera.

En una revisión oncológica le dijeron que no iban a poder darle quimio esa semana, porque tenía los bronquios muy mal. «No tengo los bronquios para farolillos», me dijo.

Durante el último mes estuvo sufriendo crisis de ahogos. La primera le dio por reírse de un chiste (ni siquiera chiste!) de Gomaespuma: «puso pies en Pontevedra» (en vez de «en polvorosa»).

Después comentamos con ella que fue una lástima no haberse muerto ahí, con un chiste de Gomaespuma.

Una cosa que le ayudaba bastante era sentir aire en la cara y su hermana le trajo de las fiestas de Villalar un abanico con la bandera republicana que, por lo que fuera, abanicaba mejor que otro más neutro que había por casa…

El día de ese primer ahogo, vinieron los de urgencias y, cuando todo se calmó, estuvimos comentando lo mal que funcionaba la empresa que traía a casa las bombonas de oxígeno: Oxigen Salud.

Mi madre, tirada, tras una crisis horrorosa, casi sin voz y abanicándose con el abanico republicano sacó fuerzas de no sé muy dónde y dijo: SI ES QUE NO SÉ CÓMO ESTOS SERVICIOS ESTÁN EXTERNALIZADOS!

En el momento no se dio cuenta de la situación y la pinta que tenía, pero luego lo comentamos y se partía el culo.

El primer día que vinieron a casa los de cuidados paliativos empezamos a llamarlos «los de apelativos» e imaginábamos que iban casa por casa llamando a los enfermos «eh, caratonto!» y cosas así.

Ese día los de paliativos le tomaron la tensión y, como siempre, la tenía baja.
—La tienes un poco bajita —le dijeron.
—Es un seguro de vida, ¿no? —contestó.
El chiste tardó en calar. ¡Es que estamos todos tan acostumbrados a esa coletilla!

Ella quería un final laico. No tanto porque fuese atea (que también), sino porque no quería que oficiara la misa alguien que no la conociera y la juntara con los otros finados del día.
—No quiero que me toque un cuarto de diácono —nos dijo.

Así que estuvimos mi hermana y yo pensando barbaridades y obscenidades que hacer en lugar de la misa. Una de las ideas que más le gustaba a mamá era decir solamente «En el portal de Belén, Amén» e irnos todos.

Aunque como era justo antes de la incineración y su familia es Valenciana, también queríamos decir «Senyor pirotecnic, pot començar la mascletà!».

No tuvimos los huevos de decir nada de eso.

Aunque yo sí que dije:
—Según los deseos de mi madre, he escrito unas palabras: rododendro, arcabuz, conspicuo, alfoz y prístinas.

Y mi hermana hizo referencias a «Amanece que no es poco» y a los trastabilleos verbales de Rajoy.

Mi padre no estaba muy convencido de eso:
—Es traer a Rajoy a un sitio en el que no me gusta que esté.

A lo que mi hermana le dijo que:
—Es reírse de Rajoy como mamá se ha reído siempre.

Por cierto, que mi padre también tuvo cáncer (menudo historial majo me queda) y nos dio permiso para:
1. Hacer chistes sobre su cáncer.
2. Ofendernos si alguien hacía chistes sobre cáncer diciendo: «eh, no hagas chistes sobre el cáncer, que mi padre murió riéndose de uno».

Y ahora unos datos vacíos para reflexionar acerca de la futilidad de la existencia:
Mi madre murió sin ver irse a Rajoy y me da rabia, mira. Podría haberse ido en paz no, lo siguiente.
Puse a copiar 3,5 TB de datos de un disco duro a otro. Puso «Quedan 73 horas». Mi madre murió antes de que pasaran esas 73 horas.

Y ya no sé si contar más o no. Tampoco sé si esto es de interés general o si solo me hace gracia y me da ternura a mí.

Espero que puedan comprender que, aunque no sea un hilo para el gran público, es una forma de homenajear a alguien que he querido muchisísimo.