Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



domingo, 13 de agosto de 2017

vIVIR a Mi mANERA...


Un 12 de agosto la vida me hizo un requiebro. Recibí una noticia dura y difícil de digerir. Aquella mañana una doctora de ojos marrones y sonrisa sincera, me dijo que tenía un cáncer de ovario en estado muy avanzado. Con mucha calma, nos fue explicando mil cosas que nosotros no alcanzábamos a escuchar. Nos quedamos atascados haciendo el intento de aceptar la noticia. 

Intentando digerirla hicimos todo el camino de vuelta a casa. 150 km en silencio. Cada uno ensimismado en sus pensamientos y atrapado en sus propias emociones.

Y cuando conseguí hilar dos pensamientos, pensé qué sería de mis hijos si yo no estaba,… y decidí que eso no podía ocurrir.

No hubo más remedio que sumergirnos en el maremágnum de pruebas, operaciones y tratamientos que los médicos consideraros oportunos. Y con todo ello continuamos a día de hoy.

Desde aquel día de agosto la vida me ha ido indicando el camino a seguir, unos días con más claridad y otros con menos. Pero lo importante es que he estado ahí, atenta a las señales de humo que me llegaban. Y cada mañana me dejo llevar por el día, haciendo lo que el cuerpo me permite o lo que me apetece en ese momento. Hay muchas cosas que antes me gustaban y que ahora ya no me interesan y, por el contrario, he descubierto otras muchas a las que antes no les prestaba atención y ahora me gustan.

Aquél requiebro me ha enseñado y traído nuevas oportunidades de vivir.

A veces pasamos por la vida de puntillas, como queriendo no hacer ruido. Eso es un gran error, porque cuanto más ruido hagamos más vivos estaremos. Vivir sin más ataduras que las estrictamente necesarias. Ver dónde estamos, mirar hacia donde queremos ir y dejar atrás aquello que nos atrasa. Escuchando siempre las señales que la vida nos envía y que, además, pueden venir en el momento y de la manera más inesperada.



Lo IMpoRTAnTE es ViViR.   NO Lo OLVidéIS NUnCA.



Paula Cruz Gutiérrez.




sábado, 5 de agosto de 2017

eSToY aQuí, JuSTo aL LaDo...

 
Hace un tiempo la pareja de Paula, a quien ya conocéis en este blog, escribió un texto como comentario a una entrada. Aunque mucha gente ya lo habrá leído, no me resisto a ponerlo en primera fila, en el escenario también, para que destaque desde el patio de butacas. Porque son los pacientes los protagonistas pero, muy al lado, comparten vida con los grandes cuidadores. Gracias Julián Díaz-ufano.
 

DESDE EL OTRO LADO

Buenos días desde ese "otro lado" de la enfermedad.

La verdad es que no es ningún sacrificio estar ahí al lado; todo lo contrario, es una NECESIDAD...

Somos muchos los cuidadores que nos sentimos reflejados en este lado; y seguro que una inmensa mayoría sabemos a quienes tenemos que agradecer el que también, en cierto momento, se hayan ocupado de nosotros.

Es necesario tener un apoyo, un hombro, un pañuelo a mano porque si no, te vas abrazando a lo primero que pillas. Yo por ejemplo en algún momento me tuve que abrazar a un árbol (no sé dónde escuché que así encontrabas algo de paz, y así fue).


No sé si a algún@ otr@ cuidador@ le habrá sucedido lo de encontrar consejos como: "tienes que descansar"… y desde aquí abogo por el descanso y la buena alimentación (aunque sean 5/6 horas de sueño y un sándwich de la máquina), pero también es necesario el buen sabor de los besos de tus hij@s y sus abrazos, que para mí y para Paula, en todo el proceso están siendo un pilar básico para decirnos: "TENEMOS QUE CONTINUAR", no vale rendirse...


Gracias a la Vida por las oportunidades que nos pone a lo largo del camino para superarnos y crecer desde dentro.

Gracias a todas las personas de buen corazón, que sin saber nada de tu situación te ofrecen todo su apoyo.

Gracias a los que desinteresadamente te cogen de la mano y te sacan a pasear o a comer.

Gracias a mis hijos, que sin saberlo ni quererlo, están siendo el pilar donde apoyar la palanca de la recuperación de Paula.



Gracias a ti que lees esto, porque compartiéndolo estoy seguro que algo de luz entrará en alguna habitación oscura de por ahí.
 
SEGUIREMOS JUNTOS, UN SOLO CORAZÓN...
 
 
 
 

jueves, 3 de agosto de 2017

HoY eS uN Día De eSoS...


 
Hay que tener mucha sensibilidad, buena relación con el entorno y un saber estar muy, pero que muy especial, para darse cuenta y describir tan bien las situaciones en las que casi todos nos encontramos en más de una ocasión.


A VECES  (Alberto Meléndez)

A veces creo que mi trabajo no tiene sentido. A veces me siento un intruso, un farsante… Entro en la vida de las personas, de las familias, en un momento especialmente frágil. Sí, soy bien recibido. Y luego el agradecimiento sincero carga mis pilas. De energía. De vanidad. De argumentos…

A veces creo que formo parte de la rueda que tanto critico. A veces siento que el dolor del otro no me alcanza, no me penetra. Solo lo observo mientras paso tiempo en cosas banales. Aliviar el sufrimiento a veces no es fácil. Casi nunca. Y cuando se profesionaliza, cuando se protocoliza, cuando se convierte en un formulario….

Muchas veces siento que priorizo la atención sobre el acompañamiento, la discreción sobre la palabra, el bosque sobre el árbol. La medicina frente al remedio.

Hoy es un día de esos.
 
Hoy se ha ido Bego. Hace un rato. En su casa. Con sus padres, uno a cada lado. Con su melena teñida de rojo como último acto de rebeldía. Con 40 años recién cumplidos. Con el permiso de su madre que se lo ha ido dando al oído desde que hace menos de 48 horas comenzara su sueño final. Con su padre al lado. Como siempre. Con su belleza intacta que la enfermedad no hizo sino acentuar. Con su mirada. Que se clava hoy en la mía como hace tres meses, cuando la conocí. Cuando dijeron que no se podía hacer más. Cuando nos preguntó enfadada qué íbamos a hacer, que basta de pruebas, que basta de “pirulas”, que basta..

Y tres meses después yo hoy también estaba allí. Como un grafiti en un cuadro de Velázquez. Pintura menor sobre Pintura mayúscula. Como un buceador en la luna. Equipado para nada. Con la incomodidad de quien sabe que sobra y que sabe que nadie le dirá que sobra.

Tres meses después. Con el recuerdo lejano de esos tres meses. En los que Bego pudo volver a reír, pudo volver a bañarse en su playa de Zarautz, donde creyó incluso que todo era un error, que ella podría con ello. Mi mente se aferra a esos recuerdos alegres buscando justificar y sanar lo que siento.

Hoy es un día de esos en los que me enfrento con mi finitud, con mi incapacidad, con mi frustración. Días en los que dudo de todo, del sistema, de los fármacos, de mí. Días en los que se reafirma en mi alma que lo que vale son las personas, el contacto, la relación honesta. Que los programas, servicios, planes, protocolos… sirven a otros intereses, no al enfermo. No a Bego.

Hoy es un día de esos.

Se (me) pasará.

(Antes de terminar esta entrada me han hecho una visita. Una amiga, una compañera, una enfermera. Me ha “leído” el blog en los ojos. Y, como es buena amiga, no me ha dado ánimos, no le ha quitado importancia a mis dudas, no me ha regalado con palabras amables. Ha hecho más. Me he sentido con permiso para tener estos días… )

 



 

sábado, 22 de julio de 2017

eL DeSPuéS...


El después tiene las patas cortas, es pesado y se mueve lentamente. A veces se aferra al estómago y te dan náuseas, otras es como un dolor sordo difícil de localizar. Las más de las veces juega al escondite, agazapado tras un libro, un árbol, un olor, una palabra, una melodía, un trasto,… sabe que sin querer queriendo lo miras y allí está. Entonces ese nudo, ya familiar y parte de uno para siempre jamás, vuelve a ceñir de nuevo el alma.
 
Pueden pasar días, crees que el ahora va conquistando más espacio, que vas recalculando la ruta,…. pero el después acecha. Siempre aparece cuando menos te lo esperas. Como el amor.
 
No es malo el después, simplemente te obliga a ver el final, también tu final, te asoma al abismo y al vacío. Al tiempo que te hace sentir la tierra que pisas, que antes paseabas de puntillas, y te da el barro suficiente para que sigas construyendo y modelando tu vida, que al fin y al cabo es lo más hermoso que tenemos. Ya.
 
La primera vez que escuché “Te busco”, mucho antes de que os fuerais, supe que esta canción sería para el después. En serio.

 
 
 

martes, 18 de julio de 2017

aLGo iMPReViSTo...

 
Nos llama la oncóloga del hospital porque ha ingresado una paciente joven con dolor descontrolado y, aún con dosis altas de morfina intravenosa, le está costando manejarla. El problema es que la paciente quiere ir a casa y en esas condiciones no es posible darle el alta. 

En algunos casos de tan difícil control hemos acudido al cuarto escalón de la escalera analgésica de la OMS, que se aplica en centros especializados, en las Unidades del Dolor. Consiste en técnicas de analgesia como administración de fármacos por vía espinal, bloqueos de nervios periféricos, bloqueo simpático o neurolítico, técnicas de estimulación eléctrica, neurocirugía,… Lo dejamos como opción final si los tratamientos habituales no nos dan resultado.

Tras 24 horas, y varias subidas de dosis acompañadas de fármacos coadyuvantes, se consigue que la paciente tenga un buen control del dolor.

Si queremos que vaya a su domicilio deberemos sustituir la vía intravenosa por un infusor subcutáneo para que ella y/o su familia puedan manejar dosis de medicación extra si el dolor vuelve a aparecer.

Acudimos al hospital para ponérselo ajustando dosis y, de paso, conocerla ya. Nos han dicho que vive en un pueblo bastante alejado del hospital, tiene 49 años, está casada y tiene un hijo de veintitantos años… y, añado, probablemente le está costando “un” mucho aceptar la situación. La vejez conlleva el deterioro físico que, generalmente (aunque no siempre) ayuda a la mente a afrontar estas situaciones dejándose deslizar suavemente hacia el final, la juventud no.

La habitación de Laura está silenciosa y el sol entra a raudales por la ventana. Morena, el pelo corto, ojos grandes y húmedos, vuelve la cara hacia nosotras al entrar. Tumbada en la cama parece agotada. El suero envuelto en papel de plata, como si de un regalo se tratara, cuelga del palo a su lado. En la mano un arrugado pañuelo de papel. En la tele colgada de la pared, allá arriba, varios expertos desglosan el encierro de esta mañana en los sanfermines. Ambiente de fiesta.

El saludo es distante, casi doloroso, como han sido los últimos días para ella. Sentada en la cama, intento acercarme a su dolor. Le toco suavemente la mano pero la retira. Desde su isla interior nos observa distante y en silencio. Tras unos segundos le preguntó cómo se encuentra. Sonríe tímidamente mientras dice que sin dolor, por fin! “Eran como puñales que se me clavaban en las piernas”.

Sabe que el cáncer de pulmón que desde hace medio año ha sido tratado como un dolor osteomuscular… se ha extendido a sus huesos, sin remedio. Lo sabe desde hace dos meses, cuando su marido le convenció para que acudiera al hospital.

Nunca le ha gustado ir al médico, “siempre aparece algo imprevisto”, por eso aunque es una fumadora empedernida y la tos le ahogaba en muchas ocasiones, disimulaba y se conformó con lo del dolor muscular hartándose a tomar antiinflamatorios. “Aun con todo y sabiendo que la culpa es mía, estoy enfadada con el médico. Ahora lo importante es que mejore.”

Llora y ríe casi al mismo tiempo, la rabia y la tristeza se le apoderan y al instante siguiente, incapaz de aceptar todavía el diagnóstico y el poco tiempo que queda, abraza la esperanza como si fuera una nube de algodón. Como una niña, sueña con despertar de esta pesadilla. Pareciera que se siente bien con tanta gente alrededor preocupada por ella, poniendo y quitando agujas, esparadrapos y otros accesorios.
 
 
Recuerdo una ocasión en la que una paciente me dijo: “Daría lo que fuera por cambiarnos, por estar en tu lugar ahí sentada en mi cama y tú en el mío. Por tus piernas, por tu cara, por el pelo, por tus andares, por las manos, por tus ojos, por lo que no conozco, por ti entera. No quiero saber qué problemas tienes… me quedaría con todos, sean los que sean”.
 

domingo, 9 de julio de 2017

ReCuRSoS...

Un olor fresco, a verde y naranja nos envuelve al entrar. Todos los hogares huelen, a veces no es un olor como sentido propiamente dicho, sino como una atmósfera, un estado de ánimo, un color. Se respira pausa, respeto. Los espacios amplios nos acogen, el sol inunda casi todos los rincones creando una alfombra de calidez bajo nuestros pasos silenciosos.

Tras años de enfermedad la lucha ha cedido para dejar paso a la aceptación, que no resignación. Pablo sigue buscando recursos que le ayuden a disfrutar cada momento que queda, cada ocasión de  vivir.

Nos habla francamente de la enfermedad. De la ELA que le roba movilidad y le hace más dependiente día a día, del pronóstico, de cómo intuye que será el final y del deseo de la sedación cuando llegue el momento. Agradecemos de corazón la sinceridad, porque va a hacerlo más fácil para todos.

He dicho “nos habla” y no es del todo exacto. Adaptada a la silla de ruedas tiene una Tablet. En ella escribe, con la mano que aún moviliza, sus pensamientos, las frases que quiere comunicar,… después pulsa una tecla en la que pone “VOZ” y la máquina nos lee con un sonido metálico lo que aparece en la pantalla. Si se olvida de escribir una letra, parece que la máquina se atragante al leerlo, despertando en él una sonrisa a modo de disculpa.

Al terminar la visita y antes de irnos nos dice que le gustaría que nos hiciéramos una foto con la Tablet. Nos colocamos detrás de él, junto a su esposa y, sonrientes los cuatro, él con una sonrisa de medio lado, enfoca y nos hace la foto. Movida, claro. Pero preciosa y entrañable.

 

lunes, 3 de julio de 2017

aPReNDeR a No JuZGaR...

 
Nos habían avisado de que era un domicilio complicado. Era difícil entenderse con la esposa del paciente porque mostraba agresividad y malentendía la actitud del equipo médico que habitualmente manejaba a su esposo enfermo, el cual mostraba pasividad y enfado al mismo tiempo.

Así que allí fuimos intentando, como habitualmente hacemos, no llevar ninguna idea preconcebida de lo que nos íbamos a encontrar,… Hacemos lo posible por entrar en los domicilios como páginas en blanco.

Laura nos abrió la puerta. “Ya era hora de que vinieran. Mi marido está cada vez peor y yo estoy sola! Estoy muy descontenta con este servicio, les espero desde ayer”.  Hacía dos días que recibimos la derivación de su médico de AP y el día anterior le habíamos llamado por teléfono para decirle que iríamos a verlos hoy.

Mudas, la seguimos por un largo pasillo, plagado de puertas que se abrían a pequeñas habitaciones vacías. En silencio llegamos al final, al dormitorio. Desde la cama, Juan nos recibe con una media sonrisa. Intercambiamos una suave mirada con ella, las lágrimas se deslizan por su cara.

“Yo ya no puedo con él. Estamos solos, no tenemos hijos”. Dice a modo de disculpa. Aunque no debe, lo hace. Nadie debería disculparse por las emociones que afloran cuando uno está en una situación límite, creo yo. En nuestro quehacer diario, tenemos que poder con eso y mucho más.

Hace dos meses a Juan le diagnosticaron una enfermedad terminal en fase muy avanzada y que evoluciona rápidamente. “Se jubiló el año pasado, yo trabajo de limpiadora en un hospital y me quedan dos años. Toda la vida trabajando… y ahora esto!”. No por repetida, deja de impactarnos cada vez que escuchamos la misma frase.  

“Él ha decidido irse a una residencia,… aquí y así no podemos estar”. Juan asiente, apenas puede hablar. “Ella no puede conmigo, y yo no puedo hacer nada sin ayuda”, nos dice lentamente, intentando hacerse entender con mucha dificultad y rabia contenida. El enfado, la confusión y el no entender nada de lo que está pasando ni el por qué empapan su cuerpo delgado, la cara de luna llena, las sábanas y la silla en la que estoy sentada, a su lado.

 
Su esposa probablemente se siente culpable por no poder atenderlo y tener que sacarlo de su casa, aunque parece que la decisión la tomó él. “Pero claro, por mi culpa”, dice ella.

Al despedirnos, en el rellano de la escalera, nos sorprende con un abrazo húmedo, como quien ha naufragado y se agarra a una tabla en medio del mar, sin querer soltarla para no ahogarse. “Vendrán a la residencia, verdad?”

A los pocos días le encontramos a él sonriente en la cama articulada de la habitación de la residencia. “Las auxiliares están muy pendientes de él”, nos dice la esposa, bastante más tranquila que en su casa.

En el pasillo vuelve a llorar, intentamos desculpabilizarla y reafirmarla en la decisión que han tomado. La enfermera de la residencia nos acompaña en todo momento y nos dice que necesitaba eso, que entre todos la ayudáramos a sentir que ha tomado la decisión adecuada.

 
Nadie debería juzgar a nadie. La comprensión, la compasión, el sentido común, el saltarse las normas y el ponerse en la piel del otro no lo enseñan en la facultad, sino en la Universidad de la Vida.



domingo, 28 de mayo de 2017

GLoBoS Y MáS GLoBoS...

 
En medio del atasco de la M-30, recién salida de la sesión de siete horas y media de quimio, me encuentro que no sé si vivo o si muero. Decido relajarme para controlar las náuseas que siento.

Cierro los ojos y respiro, llevo toda mi atención a mi corazón y comienzo.

Visualizo un globo azul y lo lleno con todas las náuseas y las molestias que me produce la quimio. Con mucho amor lo suelto y miro cómo asciende.

Tomo otro globo azul y lo lleno con todos los malos sabores que me produce la quimio. Con todo mi amor lo mando al cielo.

En otro globo meto todos los dolores de las articulaciones y de mi cuerpo. Lo envío con un beso al firmamento.

Esta vez, inflo un globo de color verde el color de la sanación. Ahí meto toda la radiación junto con todos los desechos que la quimio produce. Muy despacio lo suelto y lo envío arriba, muy arriba a buscar y acompañar a los que ascendieron primero.
 
Por último, inflo un globo enorme, de color rojo, con forma de corazón y lo lleno con todo el amor que puedo. Lo envío a buscar a sus compañeros, para que se introduzcan dentro de él y se repartan todo ese amor.

Poco a poco vuelvo a la realidad y sigo el viaje de vuelta a casa, esperando que mis visualizaciones surtan efecto.

  
 
Todos podemos imaginar aquello que deseamos conseguir.

Un beso.


                                                                         Paula Cruz Gutiérrez.


sábado, 20 de mayo de 2017

CaRPe DieM...

 
 
 
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber alimentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y la poesía
pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos enseña.
Nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,
ya que en sueños el hombre es libre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes y huye.

Valora la belleza de las cosas simples.
Puedes hacer poesía sobre las pequeñas cosas.

No traiciones tus creencias,
porque no puedes remar en contra de ti mismo.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.
Vívela intensamente, sin mediocridad.
Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron,
de nuestros “poetas muertos”,
te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros:
los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase sin que la vivas.



Walt Whitman

 

domingo, 7 de mayo de 2017

ViViR Ya...!!!

El GPS nos conduce a un callejón sin salida en un pueblo al final de la carretera, “allá donde se acaban los caminos” como dice la canción. El trabajo es dar la vuelta en un espacio más pequeño que el salón de casa, sin rallar el coche. Tras interminables maniobras, lo conseguimos. Pero lo que no sabemos (o si,… algo intuimos ayer al hablar con ella por teléfono) es que nos queda el más difícil todavía.

El patio de entrada es frío y Julián habla en voz baja. Las ojeras grises esconden gran parte de su cara dándole un aspecto más que cansado, a pesar de tener cincuenta y tantos y un físico fuerte y aparentemente sano.

Nos habla del difícil carácter de su mujer, acentuado durante el transcurso de los años de enfermedad. Un mal día se le diagnosticó un cáncer. Tras la intervención y la QT posterior, todo quedó en un susto y la enfermedad guardó silencio durante unos años. Después de ese tiempo despertó en su hígado, pero contenida de tal forma que pudo ser intervenida y nuevamente tratada con varios ciclos de QT, que le produjeron graves alteraciones, por lo que fueron cambiando líneas de tratamiento en función de su tolerancia. Malos meses, malos años.

Mientras tanto “el bicho” continuaba activo, asediando su pleura y sus pulmones. Los tratamientos continuaron, alternándose con múltiples complicaciones, empiemas, neumotórax,…. “Me duele hasta al recordarlo. Estaba abonada al hospital, ya desde admisión todo el mundo me conocía por mi nombre,… imagínate en un Bellvitge!!

En las revisiones, tras los tratamientos, era evidente que la enfermedad progresaba. Desafío tras desafío, un desencanto tras otro, cada vez más agotada, cansada de luchar, esperanza y chasco alternándose cada día, cada hora, incluso un minuto una y al siguiente el otro,… “Años de lucha que no sirvieron para nada,… sólo para amargarme la poca vida que me iba quedando, cada vez menos tiempo y de peor calidad”.

Llora durante la mayor parte de la visita, la rabia y el enfado asoma por todos sus poros. Por pequeños (o grandes para ella) detalles, se enfrenta con su marido y  con nosotras, reaccionando con una agresividad y una violencia tan dolorosa que nos cala hasta lo más profundo.

“Sabéis lo único que quiero y que nadie puede darme? Volver a estar como antes, ser como antes. Y como no es posible, quiero que me pongáis una inyección y terminar ya con todo. Y como tampoco eso es posible… para qué todo este sufrimiento? No es justo.”

No está satisfecha de su vida. He cometido muchos errores y he dejado pendientes de hacer muchísimas cosas. Mi marido y yo hemos trabajado como burros para mantener unos hijos y pagar una hipoteca, apenas hemos viajado ni hemos disfrutado. Pensábamos que tras la jubilación (a mí aún me quedan 6 años) podríamos cumplir los sueños pendientes, más que nada viajar… Y ya ves…

Sólo os doy un consejo: vivir el día a día, hacer lo que podáis ahora, no esperéis (a qué?), no dejéis deseos pendientes para el día de mañana.” Nos dice con rabia contenida. Al tiempo que tose, se ahoga y sigue con el cigarrillo entre los dedos.

El pesar que flota en el ambiente es enorme, la pena inunda la casa y la desesperación no da más de sí, ocupando todo el espacio a la vista. Apenas nos ha dejado explorarla y es muy difícil que acepte modificaciones en el tratamiento sin que desconfíe, Ya no me creo nada”. Tras más de una hora se levanta en dirección a la puerta de la calle, su marido tras ella, quiere salir a que le dé un poco el aire. Es muy duro para todos estar sentados en platea viendo pasar la película de su vida.

Rosa no llega a los 60 años. Ni llegará, probablemente.

Cuando salimos a la calle, una canción me viene a la cabeza y no dejo de tararearla hasta llegar a casa:


Mi unicornio azul ayer se me perdió,
no sé si se me fue, no sé si extravió.
Y yo no tengo más que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él, le ruego información,
cien mil o un millón yo pagaré.
Mi unicornio azul se me ha perdido ayer,
… SE FUE.
 

 

miércoles, 3 de mayo de 2017

BaiLaNDo BaJo La LLuVia...

 
Hay una frase que últimamente me persigue. La encuentro escrita en un montón de lugares diferentes y, como alguna que otra frase hecha, creo que es verdad verdadera.
 
Y digo yo…

Si las tormentas vienen tras un periodo de calma, cuando parece que todo lo tenemos bajo control.

Si las tormentas a veces avisan antes de llegar, con un olor especial que te encrespa el cabello, y otras aparecen sin anunciar, con gran estruendo y un viento cargado de lluvia que arrasa con casi todo lo vivido, convirtiendo en ruinas los sueños y las verdades.

Si las tormentas te ponen la vida del revés y el trabajo es volver a juntar las piezas mientras esperas al arco iris, dibujar nuevas huellas en el barro, crear otras trazadas descalzos y con dudas acerca de lo que somos y de lo que tenemos, buscando lo hermoso que aún nos queda,…


Entonces parece ser que:
 
 La vida no es esperar a que pase la tormenta,
sino aprender a bailar bajo la lluvia.
 
Dedicado a las personas que como tú, mi querida Paula, sois valientes porque habéis aprendido a bailar en medio de la tormenta y a otras que, como yo, hemos convivido con ella y nos ha empapado la lluvia y el miedo.




 

domingo, 30 de abril de 2017

aRRiBa Y aBaJo...

 
Desde aquí arriba, la mirada se pierde en el horizonte. Puedo ver cómo la naturaleza fluye a mi alrededor, cómo el sol se refleja sobre la superficie salada de la laguna, desprendiendo miles de destellos plateados. Todo es quietud, la naturaleza no sabe de prisas.
 
Desde aquí arriba, puedo vislumbrar mi vida. Pasado, presente y futuro, este ayer incierto y el hoy mucho más cierto.

Puedo observar mi cuerpo, antes joven y terso. Otrora maduro. Ver todas aquellas huellas que el paso del tiempo ha ido dejando y que conforman mi historia.

Puedo sentir cómo por mis venas corre la quimio, junto con la fiebre, las náuseas, los dolores y los desesperos.
 
Ahí abajo puedo ver cómo transcurre la vida. Cómo mis hijos juegan felices, sonrientes, completamente ajenos al desasosiego que me inunda. 

Sus risas se confunden con el murmullo del viento, con los cantos de las  aves que sobrevuelan la laguna. Junto con ellos la brisa arrastra hasta aquí, aromas de tierra y pinos. El olor del campo.

Desde aquí arriba la vida se me antoja corta, dura e intensa. Se me presenta de múltiples colores, olores y sabores por descubrir. 

Momentos cortos o largos que conforman nuestra cotidianeidad. Recuerdos que nos alimentan por dentro y nutren nuestra memoria. Instantes que nos traen felicidad y nos ayudan a tomar impulso para conformar nuestros días.

Desde aquí arriba he descubierto un lugar privilegiado, donde el tiempo y el espacio se funden, nada condiciona ya mi posición, estoy tranquila. He aprendido a mantenerme firme y viva.


La enfermedad me colocó aquí arriba y desde aquí continuaré observando.

Desde aquí arriba, la vida se me antoja puro amor, para dar y tomar.
 
Porque todos somos merecedores de ello.


 
Como final, os confieso que escribo desde abajo, porque aún no puedo subir las escaleras.

Un beso.


Paula Cruz
 



viernes, 21 de abril de 2017

eL FiNaL DeL TúNeL...

Y mi querida Paula continúa......
 

Ayer lunes 17 de Abril, me tocó volver al hospital. Tuve tres consultas, la analítica de rigor y las 6 horas de tratamiento de quimio. Un día agotador, como todos los que nos toca ir. El hospital está a 150 km de casa, por lo que tenemos que madrugar y después  volvemos más tarde. Pero ya sabemos que esa es nuestra rutina desde hace meses.

Pero ayer no fue un día cualquiera.

Cuando llegamos a la consulta de oncología, nos sentamos en la sala de espera. Al rato, me llamó el doctor y pasamos al despacho, allí me esperaba de pie, me recibió con una sonrisa y me dio dos besos. Nos sentamos los tres y me preguntó cómo me había ido el ciclo anterior, yo le conté todo lo que me había ocurrido y dolido. Posteriormente y tras revisar las últimas pruebas me comentó que si el resultado del TAC que me prescribía era satisfactorio, la de ayer sería mi última sesión de quimioterapia.


Nos despedimos con otros dos besos y un gracias.

 Que fuera mi última sesión era precisamente mi idea. Una idea que llevaba visualizando desde hacía tiempo y aunque los demás me decían que no fuese con ninguna idea fija, que el doctor haría lo que creyera conveniente, yo en mi interior seguía pensando lo mismo.

Así pues, si salgo "guapa" en el TAC, habré conseguido pasar la primera fase contra todo pronóstico médico. He invertido en ello nueve meses desde que me diagnosticaron el cáncer, con cuatro intervenciones quirúrgicas de por medio y una grave peritonitis. Pero me propuse salir y, con la ayuda de la medicina y de mi trabajo mental, lo he conseguido.

 
Parece mentira, pero pasito a pasito voy dando pasos de gigante.

 
A todos aquellos que me dicen que estoy teniendo suerte, yo les digo que la suerte no existe, existen la medicina y nuestro trabajo interior. Que hay que creer en nosotros mismos y en las cosas que queremos,... creer en los milagros porque, si nos lo proponemos, somos capaces de crearlos.

Salud para todos.



                                                                                       Paula Cruz Gutiérrez.



miércoles, 12 de abril de 2017

PoRQue Sí...


Estoy sentada en la sala de espera del hospital, pendiente de hacerme una mamografía de control.

Desde hace un tiempo, a medida que me acerco a cualquier hospital, un nudo se va haciendo cada vez más grande dentro de mí. Siento angustia, el sufrimiento de los que rondan el edificio, de los que esperan, se me encarama desde las piernas hasta el alma. Me empapo de miedo e incertidumbre, de oscuras certidumbres, de noches de insomnio, de palabras al oído, de frases de consuelo, de silencios entrecortados, de miradas perdidas en lo que pudo ser y ya no es, de cansancio, de pena. Al mismo tiempo veo alguna cara de alivio, alguna sonrisa y siento como una pequeña esperanza. Lo percibo así.

Mi nombre suena en los altavoces, me toca.

Al salir, vuelvo a sentarme a esperar el resultado. Estoy bastante acongojada, no es ninguna broma. El tema puede ser serio. En frente de mí está sentada una chica joven con muletas, me pregunta la hora y empezamos a hablar. Tras una mastectomía hace unos años, parece que el bicho continúa su camino pero aún tiene esperanzas, me dice con una cara cuya mirada comunica lo contrario. Se le nota, contiene las lágrimas y se pone a escribir en el móvil, los ojos fijos en el aparato, sola y aislada de la realidad que se apodera de ella. La supongo entretenida, intentando no pensar.

Un hombre de mediana edad pasa por delante de mí hacia el baño. Me pide que le vigile la cazadora mientras sale. Al salir me pregunta si soy médico, algo ha oído antes a una enfermera. Él también lo es, trabaja en un pueblo cerca de aquí. Ha sido intervenido de un cáncer de vejiga y está pendiente de iniciar sesiones de radioterapia. Parece que las perspectivas son buenas.

Me llaman de nuevo. Entro con el susto en el cuerpo. Hace tiempo que entiendo tantas cosas….

Buenas noticias!!! Mis pechos están bien, también por dentro, no dejo de tocármelos agradecida. Sin saber lo que hago (o sabiéndolo, no sé), le doy un abrazo a la doctora y otro a la auxiliar. Salgo de la consulta deseando abrazar a todo el mundo.

Es genial. Todavía no!!!!

Mientras camino feliz, pienso en mi presente y en mi futuro, planteándome  los proyectos a medio o, mejor, a corto plazo. Casi ya! Por qué no? Porque SÍ.
 
 
 

martes, 11 de abril de 2017

aYuDaS... SoCiaLeS???


Una ayuda a domicilio que se hizo esperar… y nunca llegó.

Marzo 2009: se presenta ante los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Zaragoza un matrimonio de 79 y 71 años, ella con una minusvalía del 81%, para solicitar la teleasistencia y una ayuda semanal en las tareas domésticas. Dicha teleasistencia es otorgada, pasando a una lista de espera en el tema de la asistencia a domicilio (lógico).

Marzo 2011: El matrimonio vuelve a Servicios Sociales para conocer el estado de la dichosa lista de espera, a lo cual el resuelto funcionario les comenta que no se puede hacer más que esperar: dos años de espera.

Marzo 2016: el Trabajador Social del Centro de Salud toma cartas en el asunto y apela a los Servicios Sociales para interesarse por la situación de dicho matrimonio.

Mayo 2016: por fin los Servicios Sociales se ponen en contacto con el matrimonio  para comunicarles que su solicitud ha sido concedida, y que ahora pasaran a otra lista de espera hasta que pueda ser llevada a efecto (tres meses, según el resuelto funcionario).

Octubre 2016: pues va a ser que los tres meses ya son seis y sin ninguna repuesta por parte de los Servicios Sociales.

Enero 2017: cuando llamen para conceder por fin la ayuda, habrá que cambiar la dirección de la vivienda del matrimonio. Del barrio de Delicias se han trasladado al cementerio de Torrero. Quizás allí puedan pasar Servicios Sociales a prestar la ayuda a domicilio.

 
José Javier Seguer Rubio

jueves, 23 de marzo de 2017

La eSTReLLa Que MáS BRiLLa...

 
Mi querida Paula es consciente de que durante el proceso de su enfermedad, y quizás después también, escribir es una terapia que le ayuda a ViViR, a ella y a los que la leemos. Por eso hace unos días abrió un precioso y más que recomendable blog que se llama La estrella que más brilla. Aquí os dejo el enlace y la entrada de su presentación.
 
 
 
Me llamo Paula Cruz Gutiérrez. Nací en Mota del Cuervo, un pueblo de la provincia de Cuenca, en plena Mancha.

Siempre me ha interesado el mundo del arte, la música, la lectura y viajar.

Estudié Conservación y Restauración de Documento Gráfico así como Encuadernación Artesanal y trabajo desde el estudio que tengo en casa.  

Desde el mes de Julio del 2016 convivo con un cáncer de ovarios en un estadío 4. Con la enfermedad y todo su proceso he aprendido muchas cosas, intentando en todo momento quedarme con lo bueno de la situación.

Durante mi enfermedad he retomado la afición por escribir, como una especie de terapia personal. En los textos plasmo mis sentimientos y cómo voy afrontando la enfermedad, en aras de conseguir mi curación.

 
Y también escribo con la esperanza de que mis aprendizajes puedan ayudar u orientar a los demás.
Comenzaré publicando los textos por orden cronológico, aunque me consta que muchos de vosotros ya los habéis leído.
Gracias por acompañarme.