Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Lo que cuesta morirse...


Estamos en casa de C. y acabamos de colocarle un infusor para controlar el dolor y otros síntomas que padece en la fase final de su enfermedad oncológica. Antes de hacerlo, hemos hablado con él largamente, sentadas en el borde de su cama. Ha habido muchos silencios plenos de emoción, miradas intensas y dolorosas y frases difíciles en contenidos pero suavemente cómplices. Cuánto cuesta morirse....No puedo más, sólo quiero dormir, evadirme, no pensar,....llevo mucho tiempo dándole vueltas.... Lo mejor que tengo ahora son los sueños mientras duermo, sueño que soy el que era antes, que hago lo que hacía antes, que vivo como vivía antes,.... Lo horroroso es despertar y comprobar que era un sueño.”

Está encamado desde hace dos semanas y apenas come, ya que le desencadena un gran dolor, náuseas, vómitos e hipo. Tiene 45 años y dos hijos adolescentes que a duras penas entienden y asumen lo que sucede y lo que está por venir.

Sentadas en el comedor, hablando con la esposa y explicándole cómo y cuándo debe ponerle las dosis de rescate, al final de la conversación nos enseña los papeles de la funeraria que tiene en casa desde hace unos días. Uno se queda de piedra al comprobar el gran negocio de la muerte. Se inicia eligiendo la categoría del féretro, tanatorio, acompañamiento, etc., féretro nº1, nº2,...con unos precios (¡?) que la mayoría de las familias que frecuentamos nosotras afrontan con un gran esfuerzo económico. Luego están las flores, más de lo mismo, y, para finalizar, el nicho. El precio varía dependiendo de la altura, los de debajo del tejado y a ras de suelo un poco más baratos y los del medio, depende del piso. En total hablamos de miles de euros.

No es para tomárselo a broma, desde luego que no, pero dan ganas....




3 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionantes las semillas renacientes en forma de árbol para reencontrarse con la luz. ¡No hay lápida que se le resista!.
Curiosa e ingeniosa forma de relacionar la dificultad de morirse, física y económicamente, entre sueños reconfortantes que cuando finalizan te devuelven a la dura realidad.
Un beso muy fuerte, Violeta!!.

Matute

Violeta dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Violeta dijo...

Los sueños confortan cuando la realidad es insoportablemente implacable.
Lo que antes era ritual y hondo acompañamiento, ahora es puro negocio.
Otro beso y gracias por pasearte, Matute.