Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

estar... y que estés...

Hoy es uno de esos días que el frío te cala hondo... no sólo por el tiempo ya invernal, los hielos y las primeras nevadas por las carreteras. Me refiero también a ese frío-escalofrío que te recorre el cuerpo cuando te paras por un momento a pensar en "estar solo".
Me explico... este fin de semana me tocaba trabajar en el hospital, en la unidad de cuidados paliativos... cada vez que termino el turno estoy más convencida que el mejor lugar para estar en los últimos momentos (... vamos el mejor lugar para morirse) es en la casa de uno y en la cama de uno... y lo MÁS importante... rodeado de los suyos.
El impermeable ese que te pones cuando trabajas en esto, está claro que a veces es poroso y te cala (y menos mal... no me gustaría ser tan fría y distante como algunos). Este fin de semana he visto pacientes fallecer SOLOS... en la más completa y absoluta soledad. Una habitación en penumbra, silencio, frío (porque NADIE había para regular la calefacción)... tan sólo el sonido de una respiración estertorosa o disnéica cuando entrabas, tal vez por el miedo al presentir que se iba sin dejar el recuerdo de su despedida a alguien, nadie había allí para decirle el último adiós... sin embargo, cuando acariciabas con cuidado el brazo del paciente, la respiración se calmaba... como si sintiera que por lo menos alguien "amigo" había a su lado.

Ahora llegan días en los que todos pedimos deseos... la salud, el dinero, el trabajo, el amor... son los que más se repiten. Pero yo hoy me gustaría hacer mi petición... me gustaría que cuando la enfermedad aparezca (porque aparecerá tarde o temprano) en alguno de los míos... o en mí misma, sea capaz de sentirme fuerte para ESTAR... y tenga la suerte de que alguien ESTÉ.

5 comentarios:

Violeta dijo...

Preciosa forma de describir la inmensa soledad del final.
Suave el roce de la piel amiga, capaz de aliviar el preciso instante, calmando esa respiración acelerada.
Intensos los sentimientos que se comparten en esos íntimos momentos.

Ahora que llega el tiempo de pedir deseos, el tuyo es de los mejores.
Mil y un besos, compañera.

C.S. dijo...

Gracias compañera... y si, mi deseo va a ser el que cuelgue del árbol este año.
Un beso.

Antonio R. dijo...

Todos deberíamos tener ese deseo y ....que se cumpliera. La muerte, lo inevitable, lo que nos iguala a todos, no debería acaecer de forma tan diferente como que unos mueran sólos y otros rodeados de toda la familia. Quizá , si existe esa situación, es cuando yo prefiero que suceda en el hospital, porque morir en soledad es indigno para la condición humana. Gracias por tu sensibilidad y tu grandeza como ser humano. Mil besos.

Anónimo dijo...

Muy bonita esta entrada!

Compañeros de Atención domiciliaria en paliativos desde Málaga os acompañamos por estas carreteras secundarias y os seguimos cada día.
Felicidades por este blog.

C.S. dijo...

Gracias Antonio... creo que si empatizamos con el ser humano que tenemos delante y somos capaces de ver su situación desde sus propios zapatos... todo fluye de forma natural.
El otro día necesitaba vomitar lo que sentí aquella tarde. Besotes.


Desde Zaragoza a Málaga... muchas gracias por acompañarnos.