Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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martes, 14 de diciembre de 2010

La VeNTaNa...

Dos hombres, ambos muy enfermos, ocupaban la misma habitación de un hospital. A uno se le permitía sentarse en su cama cada tarde, durante una hora, para ayudarle a drenar el líquido de sus pulmones. Su cama daba a la única ventana de la habitación. El otro hombre tenía que estar todo el tiempo echado, boca arriba.

Los dos charlaban durante horas. Hablaban de sus esposas y sus familias, de sus hogares, del trabajo, de su estancia en el servicio militar, de los lugares donde habían estado de vacaciones. Y cada tarde, cuando el hombre de la cama junto a la ventana podía sentarse, pasaba el tiempo describiendo a su vecino todas las cosas que podía ver desde ella.

El hombre de la otra cama deseaba ardientemente que llegaran esas horas en que su mundo se ensanchaba y cobraba vida con noticias del mundo exterior. Por su compañero sabía que la ventana daba a un parque con un precioso lago. Patos y cisnes jugaban en el agua, mientras los niños echaban a volar sus cometas. Los jóvenes enamorados paseaban de la mano entre flores de todos los colores. Grandes árboles adornaban el paisaje, y se podía ver en la distancia el bello perfil de la ciudad. Mientras el hombre describía todo esto con exquisito detalle, el del otro lado de la habitación cerraba los ojos e imaginaba la idílica escena.

Una tarde calurosa, el hombre de la ventana describió un desfile que estaba pasando. Aunque el otro no podía oír a la banda, podía verlo, con los ojos de su mente, exactamente como lo describía su compañero. Pasaron días y semanas.

Una mañana, la enfermera de día entró con el agua para bañarles y encontró el cuerpo sin vida del hombre de la ventana, que había muerto plácidamente mientras dormía. Apesadumbrada, llamó a los ayudantes del hospital para que se llevaran el cuerpo.

Cuando lo consideró apropiado, el otro enfermo pidió ser trasladado a la cama al lado de la ventana. La enfermera lo cambió encantada y, tras asegurarse de que estaba cómodo, salió de la habitación. Lentamente, y con dificultad, el hombre se irguió sobre el codo, para lanzar su primera mirada al mundo exterior... por fin tendría la alegría de verlo por él mismo. Se esforzó para girarse despacio y mirar por la ventana al lado de la cama... y se encontró con una pared blanca.

El hombre preguntó a la enfermera por qué su compañero muerto le había descrito cosas tan maravillosas a través de aquella ventana. La enfermera le reveló que el hombre era ciego y que no habría podido ver ni la pared, y concluyó: “Quizá sólo quería animarle a usted”.


LA VENTANA , Francesc Miralles.

6 comentarios:

may dijo...

.. quiero dejaros mi agradecimiento por las pautas que me disteis durante todo este tiempo..ni os imaginais la ayuda que sois para este camino... mi padre ha fallecido el dia uno de dic..despues de varios años codeandose con en cancer.. decidi sacarlo del hospital y traerlo a casa a morir.. no deje de acariciarlo..de besarlo de decirle cuanto le queria.. abrio los ojos a ultima hora... y nos sonrio a cada uno de los que estabamos con el...asi se quedo..sin mas..dejando mucha paz y energia...GRACIAS POR ENSEÑARNOS COMO SE PUEDE MORIR.. os felciito la vida y las fiestas a todos..un abrazo

Anónimo dijo...

Me emociona cada historia, cada trozo de humanidad que mostrais. Esta ventana me recuerda a la misma por la que mi hijo veia pasar las nubes y los pajaros en sus últimos días. Su única ventana a la vida, a la liberdad, a la imaginación.
UN ABRAZO.

Violeta dijo...

Gracias may.
Creo que fue una suerte para ti vivir lo que has vivido y el cómo lo has hecho. Darte la oportunidad de cuidar y acompañar a tu padre seguro que, además del dolor, te ha aportado muchas cosas buenas, y al mismo tiempo esa paz y energía que nos cuentas. Asumir la muerte y poder estar con él supongo que ha sido una vivencia muy especial y muy valiosa para los dos, aparte de un gran aprendizaje acerca de la vida para ti.
Gracias otra vez, y un gran abrazo.

Violeta dijo...

También me has emocionado a mi, anónimo.
OTRO ABRAZO.

Antonio R. dijo...

En vuestro blog conseguís cada vez que se lee, que las puertas del alma se abran de par en par y salga un torrente de emoción y....... de paz. Sois capaces de transmitir la magia de lo entrañable. Gracias y besos mil.

Violeta dijo...

Gracias Antonio.
Palabras balsámicas las tuyas.
"La magia de lo entrañable"..., en cualquier momento de la vida.
Besotes mil