Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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viernes, 22 de febrero de 2013

La Boina del Abuelo Serafín...


Era un noche de ésas que llevas esperando todo el año para reunirte con la familia y los bueno amigos en una época de esperanza, celebración y entusiasmo.
 
Al llegar a casa de mis abuelos noté que ese año, algo era diferente, faltaba alguien especial. Todos estábamos cabizbajos, no era lo mismo que el año pasado cuando nos reíamos y había ambiente de fiesta al estar todos juntos. Pero ya no, ese año faltaba una persona que ha dejado una marca en mi corazón.
 
Yo no quería pasar unas navidades tristes porque no había estado esperándolas todo el año para eso; yo quería pasar unas navidades sencillas pero en armonía y con un ambiente de felicidad.
 
Mi primo pequeño no hacia mas que preguntar que por qué no había venido mi abuelo. Mi tío intentaba explicarle que estaba haciendo un largo viaje a un lugar especial y por eso no había podido venir.
 
De repente sonó el timbre. Todos nos asombramos. Yo fui corriendo hacia la puerta. Mis ojos se encontraron con un hombre gordo, vestido de rojo. Tenía una gran barba blanca y un saco en la espalda. Mi primo pequeño corrió detrás de mí a ver qué pasaba. Al verlo, el hombre se dio la vuelta y le entregó un regalo enorme. Era muchísimo más grande que el pequeñajo de mi primo. Después me entregó el saco y se fue. Yo repartí los regalos que traía para todos. Al fondo de aquel saco quedaba un último regalo y en él estaba escrito el nombre de mi abuelo. Lo abrí y encontré su boina negra que usaba en los fríos días de invierno.
 
Mi primo sonriendo dijo al verla: " El abuelo ha llegado al final de su viaje papá, y nos manda su boina de regalo".
 
 
Alba Villaescusa 1ºB
 
Gracias María por compartir algo tan bello.