Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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jueves, 2 de junio de 2011

tan cerca de la vida




Hay días y momentos muy, muy especiales y hoy ha sido uno de esos días. Días en que aprovechando que tu compañera coge las riendas de la visita tienes que escaparte al baño, llorar y lavarte la cara para que no se note tanto.


C. tiene 60 años y el verano pasado le diagnosticaron un cáncer de pulmón con metástasis óseas y cerebrales. No hace mucho que le conocemos pero su mirada y su sonrisa le delatan, es alguien, sin duda, muy especial.


En muy poco tiempo el deterioro ha sido importante con el consiguiente impacto físico y emocional para él y su familia. Adaptarse a una nueva situación es una tarea casi diaria.


Mientras su mujer le esta aseando C. no para de mirarle y de tocarle el brazo. No deja de mirarle ni un segundo. Que intensa puede llegar a ser una mirada, un momento, un instante. La visita está llena de instantes.


En un momento dado me quedo sola con el paciente. Debido a la extensión cerebral y a la medicación, su discurso es lento y tiende a cerrar los ojos. Estamos sentados en un balcón desde el que se ve un paisaje precioso y en primera fila el huerto que C. cuidaba.


C. siente y sabe que la vida se le escapa y vive cada minuto intensamente. Cuando abre los ojos mira hacia el cielo, hacia el paisaje, y sonríe. Dice que está feliz en su casa, con su mujer. También dice que es muy duro que te tengan que hacer todo pero que él también lo haría por su mujer. Que disfruta cuando vienen las visitas y aunque él cierra los ojos y no está en la conversación, siente que los suyos están cerca.



- Hemos sido muy… (cierra los ojos y se hace un silencio)
-¿Felices?
Abre los ojos y sonríe.
-Seguramente quería decir eso porque últimamente digo mucho esa palabra…



Me resulta muy difícil escribir aquí todo lo que he sentido hoy pero hay una idea que se acerca bastante, qué cerca está uno de la vida cuando está tan cerca de la muerte.





5 comentarios:

Violeta dijo...

Intensamente cierto, compañera.
A veces pienso que somos unas afortunadas por estar allí y poder vivir en primera línea el barullo de sensaciones tan intensas que se barajan cuando la vida y la muerte se dan la mano. Y de poder entenderlas y compartirlas...
Un besazo de los gordos.

C.S. dijo...

Me ha encantado tu post. Yo ultimamente estoy viviendo más los encarnizamientos mal llamados terapeúticos, las obstinaciones sin sentido... percibo la ausencia del sentido común... pero afortunadamente me refuerzo en lo que he vivido y aprendido... el sentido y la necesidad de los cuidados paliativos bien entendidos.
Besos compañeras desde La Mancha...

Amarilis dijo...

Que alegría encontraros por este rinconcito!! Y que suerte haber compartido con vosotras tantos de estos momentos intensos que como dice Violenta tenemos la fortuna de vivir y compartir.
Se os echa muuucho de menos...a las dos.
Otro besote gordo

Mandalas, Espacio Abierto dijo...

Hola

Es la primera vez que visito tu blog y me ha gustado mucho el tema que tratáis.

Mi madre es voluntaria de la Asociación del Cáncer y está en paliativos. Por otra parte, tengo una amiga en situación terminal y se la gran labor que desarrolláis y que sois muy importantes para los pacientes, pues perciben vuestro amor.

Gracias por vuestra vocación y cariño. Es duro pero merece la pena.

Saludos.

prudmon dijo...

Hola, soy una compañera Trabajadora Social, que trabaja también en un equipo de Cuidados Paliativos. Es cierto lo que dices. Es un verdadero regalo acompañar a las personas que están en su etapa final de vida. Yo también lo siento así.
Un abrazo desde Vizcaya.