Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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martes, 1 de noviembre de 2011

MoRiR en...

Hace unos días, visitamos a P. que se encontraba en fase terminal de su enfermedad. Tanto era así, que durante la primera visita, mientras preparábamos el infusor con la medicación subcutánea que habíamos decidido ponerle... falleció.

Su marido y su hija estaban con nosotras en otro cuartito, escuchando nuestras indicaciones y preguntándonos las dudas que iban surgiendo. La hija nos había contado cómo y de qué manera habían transcurrido los últimos años de sus vidas, desde el diagnóstico hasta la intervención, la quimio posterior y los viajes para la radioterapia. La incertidumbre y el miedo ante cada nueva revisión, la celebración de las bodas de plata (nuestra paciente era joven) entre el ir y venir, el declive de los últimos meses, la casi ausencia en los últimos días... al fondo la peluca encima de la cómoda.

Momentos antes de fallecer, su hija había ido al dormitorio porque creía que la llamaba, luego volvió y, apenas unos minutos después, se levantó como movida por un resorte hacia la habitación de nuevo. Desde allí nos llamó, fuimos y nos encontramos con la paciente ya fallecida, abrazada por la hija que no dejaba de llorar y tocarle la cara, como si no creyera que nunca más esa boca la iba besar y esos ojos la iban a mirar.

“Ha muerto sola,... yo no estaba con ella...”



4 comentarios:

Antonio R. dijo...

Momentos difíciles ¿verdad? , en los que hay que hacer más con la familia que con el enfermo. Besotes, soys estupendas.

Violeta dijo...

Pues sí, querido Antonio, ya sabes de lo que hablamos...
El trabajo con la familia es igual de importante que el que se realiza con el paciente y, en la inmensa mayoría de los casos, muy gratificante por los resultados. No olvidemos una de las claves de los Cuidados Paliativos: el paciente y la familia son la unidad a tratar.
Más besotes desde estas carreteras.

Alondra dijo...

¡Hola Violeta! sabes, no murió sola, estaba en su casa, con su familia y rodeada de las cosas que fueron su vida...
Gracias por esa "vocación".
Un abrazo.

Violeta dijo...

Gracias Alondra!
Esa es, a veces, la sensación que le queda al cuidador que ha estado día y noche con el paciente y fallece justo cuando no está a su lado. Parece que el enfermo estuviera esperando ese momento de calma y soledad para irse sin hacer ruido, sin molestar.
Un beso