Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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sábado, 20 de abril de 2013

aLGo Mío... IV


Está como ausente. La pena le persigue, le asedia.
Los ojos, nunca me había fijado tanto en sus ojos, destacan en medio de su cara tan angulosa desde hace unos días. La mirada inmensa, inquisidora, incrédula. El gesto torcido de su boca, entre desolado y preocupado. Las manos entrelazadas, moviéndose nerviosas mientras descansan sobre sus delgadas piernas. Atenta a cualquier gesto, a la palabra dicha en voz baja, a la mirada esquiva.
A duras penas consigo que sonría (hoy durante un momento eterno se ha reído a carcajadas, se me van a soltar los puntos, decía…), y que piense en lo que aún queda por vivir y, sobretodo, que hay que luchar para que tooodo ese tiempo sea largo y de la mejor calidad, de lujo.
Mi madre, como buena demente, tiene una gran intuición y un instinto casi animal. Parece que está en otras cosas, en la nada y, de repente, le coge las manos, la acaricia y se echa a llorar, suave y sentidamente. Al poco rato la suelta, mira el reloj y dice que son casi menos diez y que tiene que irse porque la esperan.
 



Alma

3 comentarios:

Alondra dijo...

Querida Violeta: todo lo que pueda decirte en momentos así refleja muy poco. Deseo que tengas un hombro para llorar si lo necesitas, y aunque sea de palabras, te dejo un abrazo cálido porque en este mundo también se quiere y yo te aprecio sinceramente y deseo que pronto empiece a salir el sol en tu familia.

Violeta dijo...

Gracias Alondra, de corazón.

Anónimo dijo...

Precioso...me quedo sin palabras y con lágrimas en los ojos