Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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jueves, 5 de marzo de 2015

uN Año SiN Ti...


Hace un año que te fuiste…. un año ya sin ti.

No te despediste de nadie, simplemente te fuiste alejando de todo y de todos, sin hacer ruido. Solo pedías que te calmara el dolor, que te ayudara a dormir… que no me fuera de tu lado. Las crisis de pánico eran tu forma de protestar cuando estaba lejos. El resto frases cortas, sin voz y sin  significado apenas. Tus ojos, muy abiertos, miraban hasta el fondo y aún más allá, viendo algo que yo no sentía y que me llevaba a abrazarte fuerte, empapadas las dos de cansancio y tristeza.

Espero que ahí donde estés hayas encontrado la paz que aquí te faltó, el amor suave y tierno que te mereciste siempre,... la sonrisa y la luz que nunca debieron faltarte.

Con el tiempo aprendí que hay veces en las que simplemente tienes que dejar que las cosas sigan su curso, luchando por lo que sí está en tu mano y dejando discurrir el resto, como el viento que arrulla las hojas y se cuela por las ventanas abiertas. Todo llega cuando tiene que llegar... y todo pasa cuando tiene que pasar.
 
 
 
Alma

 

4 comentarios:

Alondra dijo...

Supongo que para ti ha sido un año muy largo y seguramente, el duelo sigue en tu corazón. Piensa que le diste lo que necesitaba: tu amor, tu compañía y que ahora descansa en paz. La vida es así, nunca sabes cuando te irás y lo importante es que alguien te haya mirado con amor en la despedida.
Piensa en todo lo hermoso que viviste a su lado, ese es el mejor homenaje que puedes hacerle.
Un abrazo cálido, creo que lo necesitas.

Matute dijo...

El viento arrulla las hojas y roza tu pelo con una suave caricia, te envuelve y te protege formando parte de su presencia.
Muchos besos!!!

Jóse Luis dijo...

Las personas a veces nos vamos cuando no nos toca irnos, se nos adelanta el reloj hasta que se para.

Hay que intentar ser egoístas y no dejar que las personas amadas marchen y cuando ni aún siendo egoístas toca despedirse, uno nunca sabe que decir, ni como comportarse, uno solo es una marejada de sentimientos.

Llegará la calma, siempre llega y pasearas por la orilla de tus recuerdos de la forma en que quieras hacerlo.

Antonio R. dijo...

Querida Violeta: ¡Cuanto dolor somos capaces de soportar! Nos cuesta aceptar que las cosas sucedan de forma incontrolada y nos resistimos a no tener capacidad de revertir nuestra vulnerabilidad. Pero es eso mismo lo que te hace grande, única, irrepetible. Y lo que te permite , cuando lo has aprendido como tú , a golpe de zarpazos en el alma, saborear los buenos momentos de la vida. ¡Sígue adelante, querida Violeta!, los que te queremos , te necesitamos, así de fragil, así de fuerte, así de grande . Un beso en el alma.