Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

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domingo, 10 de abril de 2016

MáS DoLoR...


 
Estoy preparando una charla más sobre el DOLOR en pacientes paliativos, y quiero compartir con vosotros la complejidad de algunas situaciones que nos encontramos casi a diario.
 
Valoración del Dolor en Pacientes con Dificultades en la Comunicación
Los pacientes con alteraciones cognitivas reciben menos analgésicos que los que sí pueden comunicar su dolor y, además, son más sensibles a la neurotoxicidad de los opioides. En estos pacientes con dificultades para la comunicación la valoración del dolor es más compleja y, habitualmente, el dolor es infradiagnosticado e infratratado. Los comportamientos comunes asociados con dolor pueden estar ausentes o resultar difíciles de interpretar. Sin embargo, incluso en situaciones de deterioro cognitivo moderado-severo, hasta un 86% de los pacientes son capaces de localizar el dolor en dibujos corporales o en su propio cuerpo.

La entrevista a cuidadores y familiares es imprescindible, ya que aporta una información valiosa y nos permite, además, la observación de determinadas conductas no verbales y comportamientos que pueden estar asociados a la presencia de dolor y al estado emocional del paciente y su interrelación con el entorno, cuando el paciente no se siente observado.
 
La Sociedad Americana de Geriatría ha publicado algunos indicadores de presencia de dolor en pacientes con demencia, que han servido para diseñar instrumentos de evaluación:
Expresiones faciales: muecas y gestos que pueden indicar tristeza, miedo, angustia,… Desde el ceño fruncido, ojos o boca cerrados fuertemente, parpadeo rápido,…

Expresiones verbales: gemidos, suspiros, gritos, llanto, peticiones de ayuda,…
Movimientos del cuerpo: de defensa, incoordinados, inquietud, rigidez y tensión, puños cerrados,…

Cambios en la interacciones personales: disminución de las relaciones sociales, introversión, conductas de evitación, retraimiento, agresividad,…
Cambio en las actividades y rutinas diarias: rechazo de los alimentos, disminución del apetito, cambios en el patrón del sueño, actividad física diaria,…

Cambios en el estado mental: tendencia al llanto, confusión, irritabilidad,…

Aunque algunas de estas expresiones, como gestos y quejidos, son muy típicas otras son menos comunes o no siempre indican dolor en pacientes con deterioro cognitivo. Tampoco la ausencia de estos indicadores implica necesariamente la ausencia de dolor. Para poder evaluarlas es imprescindible conocer el comportamiento habitual del paciente, prestando atención al aseo, las curas, transferencias,…
Se han desarrollado instrumentos para evaluar la presencia de dolor, aunque no permiten valorar demasiado bien su intensidad.
 
El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos: City of Hope,  recoge información sobre algunos de estas escalas. Os detallamos dos: DOLOPLUS  y EDAD .


En una enfermedad avanzada, dolor y sufrimiento van asociados. Es lo que C. Saunders definió en 1964 como “Dolor Total”. No toda persona con una alteración somática sufre, ni todo aquel que sufre lo hace por dolor. Detrás de cada experiencia dolorosa hay una persona que sufre, y que lo va a vivir de forma única y particular. El sufrimiento emocional se convierte en el componente del dolor que con más frecuencia y mayor severidad, influye en un control inadecuado del dolor, integrándose en la manera de vivenciarlo y de referirlo a los demás. Un buen control del dolor precisa una intervención integral que incluya medidas farmacológicas, no farmacológicas y psicológicas.
 
Un dolor mal diagnosticado, será un dolor mal tratado. Un dolor controlado es aquel con el que es posible convivir porque no modifica de manera sensible la calidad de vida, y en el que los efectos secundarios del tratamiento resultan tolerables.

Entre un 10% y 20% de los enfermos con dolor oncológico, no alcanzan un control adecuado del mismo, a pesar de seguir las recomendaciones de la escalera analgésica de la OMS.