Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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domingo, 4 de abril de 2010


Ejercer la medicina es algo demasiado importante como para lucrarse sin más.

Ana Lluch es jefa del Servicio de Hematología y Oncología del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Combina investigación y práctica clínica con la docencia.

Cada año se diagnostican en España unos 16.000 casos de cáncer de mama.

“Los pacientes son la verdadera fuente de enseñanza. Son mis pacientes las que me han enseñado a vivir.

...A mis pacientes les doy toda la información posible. No dejo que tomen decisiones sin más. Ellas quieren verte segura y fuerte. Necesitan confianza, pero también de alguien sensible que sufra con ellas. A veces, cuando tengo una enferma que tiene una supervivencia corta y limitada en el tiempo, me pregunto qué derecho tengo para disponer de toda esa información. Le transmito lo que quiere saber. No tengo una receta para hacerlo. Hay que explicarle la situación de su enfermedad: explico que se encuentra en una fase en las que las cosas no van bien y que llegará un momento en el que podríamos tener algo que superase esa fase, pero que ahora no lo tenemos.

...Si está en una fase inicial con posibilidades de curación, le cuento que mi objetivo es curar. No soy la única directora de la enfermedad. Necesito su implicación, la de su pareja y la de su familia. Y por este orden. Para implicarse hay que escuchar, conocer sus miedos, sus angustias. Cada día doy gracias por tener tantos tratamientos para ayudar a mis pacientes. Son ellas las que me has enseñado a vivir.

...Tras conocer que padecen un cáncer de mama, lo primero que sienten las pacientes es miedo, piensan en su familia. Las mujeres son muy altruistas. Siempre imaginan lo que puede suceder a su alrededor ante un diagnóstico de este tipo. “Dios mío, mis hijos”. O en el caso de un marido débil, “no quiero que se entere”.

He aprendido mucho de la humanidad de las mujeres que trato. Vivimos en una sociedad muy matriarcal. La madre siempre teme el hueco que puede dejar. Afortunadamente, se piensa cada vez menos que cáncer es igual a muerte. Las posibilidades de sobrevivir a un cáncer de mama son elevadísimas.

....Continúo llorando con mis pacientes. El día que no lo haga, me iré a casa”.




De la entrevista a la Dra. Ana Lluch.
“El País Semanal” (21-3-2010)