Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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lunes, 17 de mayo de 2010

Ubuntu


El concepto Ubuntu procede de la comunidad Xhosa del África meridional: “Ubuntu umgamntu ngabanye abantu”, que se traduce por Soy humano porque pertenezco, participo y comparto” o dicho de manera más simple, “Soy porque somos”.

Desmond Tutu, Premio Nobel de la Paz en 1984, lo expresa de la forma siguiente: “Los africanos tenemos algo que se llama Ubuntu. Expresa la esencia del ser humano, es parte del regalo que África hace al mundo. Abarca la hospitalidad, cuidar a los demás, ser capaz de hacer una milla extra por el bien de otros. Creemos que una persona es persona a través de las otras personas, que mi humanidad se encuentra inextricablemente unida a la de los demás”.

Ubuntu, síntesis africana de la hermandad universal, que pone énfasis en la importancia de la empatía, la solidaridad y la cooperación para resolver problemas, ha sido uno de los pilares fundamentales sobre los que se ha erigido la nueva República de Sudáfrica, ayudando definitivamente a Nelson Mandela en su lucha por la supresión del "apartheid" y el establecimiento de un diálogo entre opresores y víctimas a través de los tribunales de la Comisión Sudafricana de la Verdad y la Reconciliación. Podemos, sin duda, aprender de su actuación en una situación límite, de los efectos balsámicos de la tolerancia y el perdón. Equivale a ver las mismas cosas con ojos nuevos. Dice Nelson Mandela: “No hay como volver a un lugar que parece no haber cambiado, para descubrir como tú mismo has cambiado”.

Al elaborar estos pensamientos he llegado a una síntesis provisional que, de forma tentativa, me atrevo a ofrecer: “El que sufre no es el cuerpo, es la persona. La persona es su biografía. Cada biografía es un fruto esencialmente relacional e interactivo, único e irrepetible, que sigue evolucionando hasta el final de la vida. La persona es el viaje. Soy porque somos. Aquí y ahora, inmersos en un continuo cambio, en búsqueda de la armonía y la felicidad a través de la compasión. Lo que hacemos a otra persona, a cada enfermo, nos lo hacemos a nosotros mismos. Ningún hombre es una isla”.



R. Bayés Sopena
Doctor “Honoris Causa” por la UNED