Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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lunes, 22 de febrero de 2010


Cuando el dolor no se trata sólo con analgésicos...

Manuela padece un dolor crónico de dos meses de evolución. Ha sido tratada con fármacos de lo más variados, solos o en asociaciones imposibles (algunos compiten entre ellos a nivel de receptores opioides), sin conseguir un buen control del dolor. Es frecuentadora de los servicios de urgencias. Según ella no la entienden y nadie se cree la intensidad de su dolor....Parece ser que le han dicho que su dolor tiene un gran componente ansioso y que lo que debe hacer es estar más tranquila.

En parte es cierto, la incapacidad y dependencia que le produce la falta de control del dolor le genera ansiedad que disminuye su umbral del dolor, con lo cual éste aparece antes y provoca un aumento de su nivel de ansiedad con el consiguiente aumento del dolor...y así sucesivamente.

La encontramos tumbada en el sofá y el menor movimiento durante la exploración le produce un sobresalto acompañado de un gesto de dolor y llanto asociado. Nos recibe distante y distraída, nos enseña los informes médicos que quedan esparcidos encima de la mesa sin ningún orden ni cuidado,...los ordenamos por fechas y los vamos leyendo al tiempo que nos sentamos y tranquilamente empezamos a hablar y a dejar que nos cuente...

La escuchamos durante un rato largo durante el cual nos relata las características del dolor, la limitación que éste le produce en las actividades de su vida diaria, y los sentimientos asociados a él y que afectan a todo lo que le rodea. Además, vive con ella su marido que está enfermo y permanece encamado la mayor parte del día. Tienen dos hijos que viven fuera y vienen a verlos de vez en cuando, poco según refiere. Ella y su marido han trabajado toda su vida en un bar. Hace ocho años le diagnosticaros su lesión, y en la actualidad está tramitando la invalidez. Hace dos meses que no sale a la calle excepto para ir al hospital. El insomnio es otro problema asociado a su dolor.

Intentamos que se levante del sofá, pero dice que el dolor es tan intenso que no puede dar ni un paso, ni siquiera sentarse. Seguimos con la visita y modificamos el tratamiento explicándole cada cambio que hacemos, por qué lo hacemos y qué pretendemos conseguir a corto plazo, así como los posibles efectos secundarios que puede notar, para que no se asuste y abandone el tratamiento. Le ofrecemos disponibilidad y continuidad en la comunicación a nivel telefónico y de visitas cuando se crea oportuno.

Durante todo el tiempo que ha durado la visita, su cara, sus expresiones y su actitud se han ido modificando. Creo que se ha sentido escuchada y comprendida.
Al despedirnos, sin forzarla a nada, se ha sentado en el sofá...(algo impensable cuando hemos llegado).


No es que ya no tenga dolor, sino que, como bien sabemos, el dolor tiene un componente emocional importante (recordemos el concepto de DOLOR TOTAL). Confiamos en que el tratamiento médico haga el resto...