Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

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domingo, 13 de febrero de 2011

In Memoriam...

Hace unos días falleció una compañera que yo conocía poco, pero que mantenía una relación muy cercana con una buena amiga, que también trabaja en lo mismo que nosotras y que está viviendo dolorosamente el vacío que ha dejado su muerte.

Esta mujer era enfermera de Cuidados Paliativos de Oncología de un gran hospital. Unos días después de morir, un compañero suyo, oncólogo, escribía un bonito y emocionante articulo "In memoriam" sobre ella, en un periódico local.

“... Durante muchos años esta mujer maravillosa ha ayudado con empatía e inteligencia a muchas familias a afrontar el difícil reto que supone padecer una enfermedad terminal. Por ironías de la vida, desde el año pasado ella misma ha vivido en su piel un cáncer avanzado que el domingo acabó con su vida. A lo largo de este proceso, sus compañeros y amigos hemos contemplado conmovidos y perplejos, como P. se aplicaba punto por punto a sí misma, con asombrosa coherencia, todo lo que antes había aconsejado a sus pacientes y familiares. Nunca fue una mujer de discursos. No le gustaba hablar en público, así que todo su valioso pensamiento y su manera de entender la vida, lo transmitía en el “tú a tú”, mirando a los ojos y escuchando más que hablando. Los que tuvimos la suerte de recibir el regalo de su persona, lo guardamos dentro como un tesoro.


Aunque sé que nunca podré explicarlo tan bien como ella, ya que su legado fue tan valioso, no me resisto a dejar constancia de cuáles eran los puntos clave que ella entendía que había que seguir para convivir con la enfermedad y la muerte:

1º. La verdad por delante. Ante malas noticias, el engaño o la media verdad nos aísla de los demás y lo confunde todo.
2º. Dominar el miedo. El miedo nos paraliza, nos anula y no nos deja ser. Y para dominar el miedo, lo primero es reconocer que lo tenemos y, después, plantarle cara.
3º. No perder el tiempo en buscar culpables. El resentimiento mata el sentimiento. No hay ningún consuelo en asignar culpas de lo que nos pasa, y no aporta ningún beneficio práctico.
4º. Amar la vida. Mientras hay vida, aprovechar cada segundo para ser feliz. No desperdiciar nuestro mayor tesoro, nuestro tiempo, aunque esté amenazado. La enfermedad no debe impedir aprovecharlo, puede ser incluso un aliciente.
5º. Mantener viva la comunicación con tu entorno de siempre. Expresar miedos, penas o esperanzas. Siempre establecer puentes que después permanecerán.
6º. Dejarse cuidar o dejarse querer con confianza, tanto por los profesionales como por los amigos y familiares. Y asumir la responsabilidad de cuidar al cuidador. Estar enfermo no te exime de preocuparte tú también del entorno que te acompaña en el camino.
7º. Vivir los duelos. Así como el dolor físico casi siempre se puede aliviar, el dolor interior por la pérdida de tus seres queridos hay que vivirlo, y dejarlo estar, sin esconderlo ni reprimirlo, para que poco a poco vaya saliendo y deje paso a un estado de equilibrio, en que podamos asentar los buenos recuerdos pacíficamente en nuestra memoria.

Todo esto lo aprendí de P. a lo largo de los años que trabajé con ella, y tanto yo como el resto de mis compañeros nos sentimos enormemente afortunados de haberla conocido y trabajado a su lado.

Gracias P. Te queremos. Nunca te olvidaremos.”

J. Martínez Trufero

4 comentarios:

Antonio R. dijo...

Qué gran suerte , conocer a personas como P. , que nos dejan un gran legado como el que describe su compañero. ¡ Qué gran suerte , poder tener personas como vosotras que nos los dais a conocer!. Gracias a todas las P. que hemos conocido y nos quedan por conocer!. Gracias por dejarnos transitar por estas Carreteras Secundarias que dan sosiego a nuestras almas. Besos y gratitud.

Violeta dijo...

La verdad es que hay muchas/os más P. de las que imaginamos, que sin hacer ruido nos van mostrando el camino.
Gracias a tí Antonio por estar allí.

Anónimo dijo...

Gracias Violeta por tu homenaje a P. Fue una persona excepcional, equilibrada, auténtica. Una persona buena,sencilla, sabia, que sacaba lo mejor de las personas y lo daba todo con humildad, como si no hiciera nada.Con qué serenidad afrontó y vivió su enfermedad. He sido una privilegiada por haberla conocido,por ser su amiga y haber podido compartir tantos momentos con ella. Gracias P.siempre estarás en mi corazón

Violeta dijo...

Yo también me siento una privilegiada por haberte conocido, Anónimo, y ser tu amiga. Gracias a eso pude vivir un poco de cerca la enfermedad de P. y el dolor que su ausencia ha provocado en ti. No dejes de ser tan entrañable, tan cercana y tan amiga de tus amigas. No dejes que te cambien, puedes y podrás... ya me entiendes.
Besosmil