Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



jueves, 24 de diciembre de 2009


Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando...

Un buscador decidió un día dirigirse a la ciudad de Kammir. Al llegar al pueblo le llamó la atención una colina tapizada de un verde maravilloso, con árboles, pájaros y multitud de flores. Traspasó un portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Fue descubriendo inscripciones sobre cada una de las piedras: Abdul Tareg, vivió 8 años, 2 semanas y 3 días. Se sobrecogió al darse cuenta de que aquel lugar era un cementerio y que las piedras blancas eran lápidas. Siguió leyendo: Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas. Desconcertado comprobó que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años...

El cuidador del cementerio era un anciano que paseaba por allí, se le acercó y le preguntó si buscaba a algún familiar.
-No, no busco ningún familiar...pero, qué pasa en este pueblo? Por qué hay tantos niños enterrados en este lugar?

El anciano sonrió y le dijo:
-Aquí tenemos una vieja costumbre: Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta, como ésta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. A partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:
a la izquierda, qué fue lo disfrutado y a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Cuando alguien se muere,
es nuestra costumbre
abrir su libreta
y sumar el tiempo de lo disfrutado
para escribirlo sobre su tumba.
Porque es para nosotros
el único y verdadero TIEMPO VIVIDO.


"Cuentos para pensar"
J. Bucay