Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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jueves, 25 de marzo de 2010

CuiDaDoReS


B. vive en una casita al final del pueblo, pequeña y rodeada por un huerto en el que tiene desde narcisos y rosales hasta granados y olivos, además de multitud de enseres que ya no le sirven pero de los que suele sacar siempre alguna utilidad. Su madre falleció hace unas semanas y ahora él, que es soltero (y sin compromiso que sepamos), vive solo con la compañía de dos fieles perros.

No le gusta mucho alternar ni salir, aunque suele ir a hacer la compra y al bar a tomarse algún carajillo o una cerveza. La gente lo describe como un tipo raro, introvertido y huraño. Pero, al igual que le sucede a mucha gente, es tierno y sensible, quizás demasiado, por eso cree que debe protegerse.

Fue un cuidador excepcional y atendió a su madre con un mimo y una paciencia increíbles. Sabía tratarla en todos los sentidos, cuando se desorientaba y gritaba asustada, o cuando le llamaba repitiendo su nombre sin cesar,... sabía qué hacer si tenía dolor, si estaba con diarreas o iba estreñida, cuando no dormía por la noche, incluso cuando le realizábamos las paracentesis en casa, él añadía al tratamiento plantas medicinales que cultivaba y que le ayudaban a reponer su tensión arterial y su nivel de proteínas, siempre comentándonoslo a ver si estábamos de acuerdo.

Ha trabajado en oficios variados que a última hora tuvo que dejar para cuidar a su madre y, después de mucho esperar y abundante papeleo, consiguió cobrar lo que le correspondía según la ley de dependencia (...y que aún sigue cobrando a pesar de haberla dado de baja por fallecimiento. Guarda el dinero en una cajita esperando que un día se lo reclamen, a poder ser sin intereses...). Actualmente está en el paro cobrando un subsidio de desempleo cochambroso. Le gustaría trabajar de cuidador en domicilio, y aunque para un hombre es más complicado (estamos habituados a ver cuidadoras), sigue intentándolo.

Muchas de las cosas que sabe se las debe al hecho de ser un curioso empedernido y a una facilidad innata para el aprendizaje. Tiene un ordenador y está conectado al resto del mundo gracias a la red. Es autodidacta y asiduo de un montón de webs interesantes, participa en foros sobre temas muy variados, se apunta a cursos variopintos on line y nos ayuda a resolver dudas que a veces se nos plantean a nivel personal en nuestra pelea diaria con la informática (por lo menos la mía, que es una cruzada sin remedio).

Desde fuera su casa se ve algo destartalada, pero dentro, respiras vida.





3 comentarios:

Antonio R. dijo...

Hay que huir de los estereotipos, que etiquetan a la gente sin molestarse en conocer al ser humano que siente y padece bajo una imagen que puede no gustarnos. Los sentimientos no se perciben muchas veces a simple vista, debemos estar atentos a pequeños signos y detalles que nos descubren a la persona que bajo una apariencia insensible, llora en silencio su no buscada soledad.
Ya lo dijo el genial Einstein: "Triste sociedad la nuestra , es más fácil desintegar un átomo que un prejuicio".
Un beso.

Violeta dijo...

Se nos olvida con frecuencia que si no hubiera cuidadores, los pacientes estarían hospitalizados o institucionalizados. El cuidador es el que le da sentido y nos permite realizar nuestro trabajo. Lo pasan muy mal pero lo suelen hacer muy bien.
Besote

Violeta dijo...

Ah! Y también decir que cada persona es un mundo y cada domicilio un universo, en el que todo tiene un sentido aunque nosotros no lo entendamos bien. Tan solo debemos aceptarlo, acercarnos y movernos en él sin estruendo, sabiendo que no somos los protagonistas, sin romper nada que no quiera ser roto, adaptándonos a la situación y sacando lo mejor que cada uno pueda dar (incluyéndonos nosotros)... y sobretodo, NO JUZGAR.