Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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sábado, 27 de marzo de 2010

HoY TaMBiéN HeMoS BaiLaDo


Hemos dicho alguna vez que cada paciente tiene un ritmo, una forma diferente de comunicarse y un tiempo variable para asumir su situación.

Cada persona es diferente, al igual que el entorno que le rodea, por eso debemos adecuarnos a él y hacer de la comunicación un arte o un baile, que unas veces es lento, pausado e intimista y otras es abierto y natural, con movimientos amplios. Unas veces está lleno de pausas, de momentos en que uno da el paso y el otro, aunque lo ve, se hace el distraído (entonces hay que parar y continuar en otro momento), y otras en que tú das el paso y tu pareja de baile te lleva hacia un rincón oscuro y sin salida, y ahí tienes que dibujar una puerta o una ventana.

A veces la gente de la sala de baile grita, silba o abuchea sin dejar escuchar la música, con lo cual nos perdemos, y otras la sala ha impuesto sus normas y está tan pendiente de la pareja de baile, que nos sentimos agarrotados y no dejamos que los pasos fluyan y sigan el ritmo. Hay veces en que bailamos en pareja, hay otras en que todos se unen al baile y hacemos corros y otras en que unos bailamos por un lado y los demás bailan por otro, pero sin dejar de observarnos.

La comunicación, el baile que hemos danzado hoy, llevábamos semanas ensayándolo. Nosotras dábamos los primeros pasos, pero A. no los quería seguir, se hacía el distraído y nos los cambiaba, con lo cual no llegábamos a ningún sitio. Mientras, su familia permanecía callada en la sala, mirando hacia otro lado. Pero hoy A. nos ha sacado a bailar. Ha empezado a bailar con miedo, hemos bailado lento, casi a trompicones (parecía que él no se lo sabía), hemos hecho pausas para coger aire, hemos respirado hondo, hemos dado varios giros y al final hemos conseguido coger el paso y deslizarnos por la pista con suavidad, entrelazando nuestras manos y dejándonos llevar, confiando y abriéndose,...luego hemos invitado a su familia a participar...y ellos han acudido al centro de la pista y han comenzado a bailar con nosotros.


No es fácil, pero tampoco es muy difícil.



4 comentarios:

C.S. dijo...

El nuestro ha sido un baile especial... ha sido nuestro paciente quien nos ha facilitado los pasos, él ha sido quien nos ha enseñado por donde ir.
Es curioso, a veces vamos con la idea de orientar, proporcionar cuidados... se nos olvida que los pacientes, por el hecho de tener una enfermedad... dejan de ser autónomos, se convierten en receptores de nuestras palabras... y de pronto sucede que eres tu quien aprende... y aprendes bien, porque el profesor es el propio paciente y su enfermedad.

Violeta dijo...

Eso es verdad. Habitualmente es el paciente el que nos enseña cuándo y cómo bailar.
La comunicación se aprende "a pie de cama", con unos profesores excepcionales.
Un beso hermosa.

Antonio R. dijo...

Para "bailar" clásicos, y la muerte lo es, hacen falta dos. Y conocer los pasos es tan importante como adaptarse a tu pareja, de lo contrario se pierde la armonía y el ritmo. Es tan importante la música como la letra, pero sobre todo ,lo son aún más ,los bailarines. Un beso,
encantos.

C.S. dijo...

Qué bonito lo que has escrito Antonio R.!!
Otro beso y para encanto tú!!