Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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martes, 22 de septiembre de 2009

...DeSPeDiDaS

En el dolor es importante que digamos adecuadamente “adiós” a la persona que ha muerto.

Cuando un budista muere se pone un paño blanco sobre su cara, y nadie toca el cuerpo hasta pasados tres o cuatro días, a fin de no interrumpir la separación completa del cuerpo y del espíritu. El lama cierra las puertas y las ventanas de la habitación y recita una salmodia mística para permitir al espíritu del muerto dar con su camino. Después de haber ordenado al espíritu que deje el cuerpo, su apego a los familiares y a los bienes, el lama examina la parte superior del cráneo donde los dos parietales se juntan (hendidura Brahma), para determinar si el espíritu ha salido como debía. Esta ceremonia dura alrededor de una hora.

Seguidamente se coloca el cuerpo en postura sentada, como la que vemos en los esqueletos o momias hallados en las tumbas antiguas. Esta postura, llamada embrioniforme, simboliza el nacimiento fuera de esta vida, en una vida más allá de la muerte. El cuerpo así dispuesto se coloca en un rincón de la sala mortuoria donde los pariente y amigos se alojan y se alimentan hasta que se llevan el cuerpo. Se le ofrece al espíritu del muerto su parte de alimentación en cada comida. Los alimentos que se le ofrecen se colocan en un tazón delante de su cuerpo y luego se tiran.

Después de llevarse el cuerpo para los funerales, se coloca una imagen del difunto en el rincón de la sala donde estuvo el cuerpo y se sigue depositando alimento hasta el final del día cuarenta y nueve.

La mayoría de los budistas prefieren la cremación al entierro, aunque también depende de la economía familiar (la cremación es cara).


2 comentarios:

Joseluinik dijo...

Ni lo sé, ni me planteo si hay algo después de la vida, pero me gustaría saber que cuando muera, nadie va a estar trayendo alimento a un retrato mio, ni alimentando mi espíritu. Espero que sigan sus vidas, con buenos recuerdos, sin lutos ni lloros. Prefiero que me recuerden con una sonrisa, que con lágrimas.

Violeta dijo...

Desde luego son curiosas y respetables las diferentes formas de dar el último adiós que tiene cada uno y cada cultura.
Hay culturas que lo celebran con fiestas y alegría, y otras, como la nuestra, en las que la muerte se esconde y el luto se vive muy adentro y, muchas veces, fundamentalmente para que se vea desde afuera.