Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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jueves, 13 de mayo de 2010

CuiDaR CoN CaRiCiaS


He leído un artículo que me ha atraído por su sugerente título: “Cuidar con Caricias”. Fue publicado en el periódico “El Correo”, el 21 de septiembre de 2008 y su autor fue galardonado con el VIII Premio Reflexiones a la Opinión Sanitaria 2009.

Habla sobre eso, CuiDaR CoN CaRiCiaS, en el contexto de un paciente con demencia tipo Alzheimer, pero aplicable a cualquier CuiDaNDo.

Sólo transcribo algunos párrafos sin desperdicio.

“...Las manos son uno de los instrumentos comunicadores por excelencia; eso lo constatan cada día más los especialistas en relaciones humanas, que han comprobado que quienes durante su infancia no recibieron caricias de sus padres son más proclives a mostrar dificultades para dar o recibir afectos, a mantener una postura corporal rígida y a las limitaciones para expresar su emotividad...Acariciemos a nuestros hijos para que ellos sepan cuidarnos, cuando lo necesitemos, con sus caricias.

...Cuidar al enfermo de Alzheimer es cuidar a alguien que recibe sin darse cuenta, él nos recompensa nuestro trabajo con una mirada o una sonrisa; supone hacer que nuestro tiempo se componga de paciencia, amor y buena voluntad. No nos pide más que una mano que estreche la suya, un corazón que le cuide y una mente que piense por él cuando ya no puede hacerlo. El cerebro de este enfermo está estropeado, pero su corazón, al menos el afectivo, no.

...La comunicación es distinta si nos situamos a un metro de la cama o si nos ponemos a su lado tocándole con nuestra mano. Cuando el profesional sanitario coge la mano del enfermo parece que parte de su sufrimiento pasa a quien le toca. Cuando alguien es capaz de acercarse al enfermo darle la mano, un beso o una caricia, aparte de ser un acto de amor infinito, se consigue que el enfermo se sienta como una persona viva y emotivamente unida a quien le muestra ese afecto. Un apretón de manos, una caricia, un fuerte abrazo, no los lleva el viento, suelen pesar más que las palabras.

Con nuestro contacto físico le transmitimos el importante mensaje de que no será abandonado y de que siempre tendrá a su lado a un ser que le aprecia. En ocasiones, el tacto suele ser la única forma de comunicación y de expresión de cuidado que se le puede dar.

...Es importante recordar que el lenguaje del cariño con nuestras caricias, nos mantiene cercanos a quien cuidamos."




J. Bátiz
Unidad de Cuidados Paliativos. Hospital San Juan de Dios.
Santurce, Vizcaya.
Rev. Medicina Paliativa. Marzo-Abril 2010