Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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sábado, 12 de mayo de 2018

No oLViDaR...


Cuando una persona que conoce su diagnóstico y  sabe todo acerca de su enfermedad, te mira a los ojos y desde el fondo de su alma te dice que, aún con todo eso encima, quiere estar con nosotros porque le damos la vida, porque le ayudamos a abrir las ventanas y mirar… y que casi cada día le pregunta a su mujer si hemos llamado para decir si vamos a verle,… no te queda más remedio que sonreír, contener la emoción, mientras notas que las piernas se aflojan y buscas una silla o el borde de la cama para seguir estando. 

Cuando mi joven compañero se despide de ti porque hoy es su último día, tú estallas en llanto como un niño mientras le abrazas y le agradeces el haber estado allí. Os abrazáis como dos buenos amigos y le dices lo mucho que lo vas a echar de menos, mientras le das consejos para su vida futura, de adulto recién estrenado.

Y yo en el pasillo, escuchándoos. Segura de que asisto a un gran momento, las palabras sabias de alguien que ha vivido y se va tranquilo, hacia otro alguien que le ha dado todo lo que ha sabido y ha podido para lograr añadir vida a los días que quedan por vivir.

El resto de la visita no quisiste hablar más, ni él tampoco pudo. Emocionado en su último día de trabajo.


La visita anterior fue otra gran lección de vida. D. nos dijo: “He vivido por y para mi profesión y he sacrificado aquello que más quiero, para conseguir una vida mejor. Ya lo he conseguido, por fin tengo plaza fija y una mayor seguridad para mí y mi familia, pero hace dos meses me dijeron que mi tiempo se acaba… Qué putada!”



Después, ya de vuelta en el coche, durante un rato apenas hablamos mi compañero y yo. Al rato dijiste: “Nunca olvidaré mi último día en Paliativos. Nunca.”






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