Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

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lunes, 17 de agosto de 2009

eL DueLo IX


DUELO PATOLÓGICO I

Duelo patológico, complicado, no resuelto, crónico, anormal,...es la intensificación del duelo de tal forma que la persona está desbordada, recurre a conductas desadaptativas, sin avanzar en el proceso de duelo hacia su resolución. Suelen darse al mismo tiempo reacciones normales y anormales, complicadas y no complicadas, la patología está más relacionada con la intensidad o la duración de una reacción que con la simple presencia o ausencia de una conducta específica.

Hay riesgo de duelo patológico cuando el dolor se prolonga en el tiempo, cuando su intensidad o características no cuadran con la personalidad previa del doliente, cuando impide amar a otras personas, cuando la persona se ve invalidada en su vida diaria para hacer frente a sus responsabilidades, y vive retraída, sin otra ocupación que el recuerdo continuo del muerto. Ya no hay duelo, éste ha desembocado en una cuadro depresivo con apatía, intensa tristeza, baja autoestima, sentimientos de culpa, pensamientos suicidas,...o cuadros psiquiátricos con rasgos neuróticos o psicóticos.

Raramente el doliente es consciente de que su alteración, física o psíquica, tiene que ver con un duelo no resuelto. Por eso es muy importante hacer una historia de las pérdidas cuando se realiza una historia clínica.

A veces es difícil distinguir cuando un duelo normal se ha convertido en patológico. Hay reacciones que pueden ser indicadoras, estas son algunas:

-Cambios radicales en el estilo de vida. Evitar a los amigos, la familia, actividades asociadas de alguna manera con el fallecido,…
-Cuando la persona se estanca en un comportamiento de negación, pasados los primeros meses.
-Cuando se busca, de manera persistente, el distanciamiento de situaciones que pueden recordar la pérdida.
-Trastornos de personalidad o depresiones previas. Intentos de autolisis previos.
-Cuando se detecta un comportamiento antisocial o psicótico.
-Cuando acuden frecuentemente a la consulta por problemas triviales, negando cualquier tipo de angustia emocional.
-Cuando se sospecha que aumenta el consumo de alcohol, o hay abuso de tranquilizantes y/o hipnóticos.
-Algún acontecimiento relativamente poco importante, desencadena una intensa reacción emocional.
-Alguien que conserva el ambiente del fallecido tal como estaba cuando se produjo la pérdida, puede estar escondiendo un duelo no resuelto.
-Cuando se tiene una esperanza crónica de retorno del fallecido, comportándose como si estuviera todavía presente.
-Compulsión a imitar a la persona fallecida, como una necesidad de compensar la pérdida identificándose con él.
-Una tristeza inexplicable en ciertos momentos. Es comprensible, sin embargo, un exacerbamiento de la tristeza en fechas señaladas.
-Desarrollar síntomas físicos como los que experimentaba el fallecido antes de la muerte, a veces en fechas significativas o cuando la persona llega a la misma edad que tenía el fallecido en el momento de la pérdida.
-Fobia a la enfermedad y a la muerte, a partir de la pérdida.
-Si no hay familia u otro apoyo social durante el periodo de duelo.