Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



domingo, 9 de agosto de 2009


Fin de semana ausente.
Cargando las baterías, retroalimentándome de todo y de todos los que puedo. Soy como esos organismos oportunistas que se adaptan a otros seres vivos y viven a su costa, pues así,....me dejo llevar y dejo hacer, absorbo energía, miro, escucho, me empapo, disfruto,...siento.

Hoy he estado en un pequeño pueblo, escondido entre la niebla, cuya leyenda reza: El pueblo de la buena gente”. Qué cosas!...
A la vuelta me ha sorprendido el abrazo de una persona, poco conocida, con la que sólo tuve relación, casualmente, cuando su madre se encontraba en situación terminal hace unos meses (qué cosas!...), pero que ya es amiga.

Por cierto, he leído en un dominical un artículo sobre "Los abrazos no dados", publicado por Maruja Torres. Os dejo un pequeño resumen:

“Muere alguien cercano, y me pregunto si le abracé lo suficiente. La memoria contiene atenciones dedicadas a la piel, al perfume de cada uno. Y es entonces cuando te llegan a los sentidos el vaho de su cabello, la frescura de sus pecas en invierno, el mensaje de su ropa,...Es entonces cuando te preguntas si os abrazasteis lo suficiente...
Inevitablemente uno mira alrededor para comprobar si está abrazando lo bastante a quienes le rodean y le importan. Y comprende que hay mucho abrazo vano y mucho besuqueo en el aire, pero que nos falta acercar el pecho, darse con el torso uno de esos toques profundos, esas transmisiones de afecto que el otro metaboliza, que acompañan,...Sólo para decir “estoy aquí, contigo, como siempre”...
Es una sensación extraordinaria asistir al descubrimiento de los tiernos gestos físicos, gestos amistosos hasta el tuétano, que acercan más que las palabras o que dotan de sangre y calor a las palabras, o que hablan con una elocuencia para la que aún no hemos inventado palabras.”