Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

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miércoles, 17 de diciembre de 2008

Hoy: My Life.



Lo mejor de mi vida (My Life, 1993),  film dirigido por Bruce Joel Rubin.
Como bien se sabe (aunque muchos prefieren tener dicho conocimiento no muy presente, o no tan seguido), la Muerte es la única certeza que tiene cada ser humano desde que nace: la propia muerte que, más pronto o más tarde, irremisiblemente habrá de producirse algún día, en algún momento y lugar, la mayor parte de las veces desconocidos para quien habrá de vivirla (ciertamente, por paradójico que suene, lo último que habremos de vivir es nuestra propia muerte).
En la película... traducida al castellano como Lo mejor de mi vida, pero que su título original es MY LIFE, ofrece un pequeño detalle de lo sucedido treinta años antes de lo que serán los últimos meses de vida de Bob Jones (el prota).

Bob niño es inteligente y con chispa, aunque retraído y fantasioso; se frustra cuando sus deseos no se cumplen o la respuesta de su familia no es como la que espera. De hecho, no se siente muy orgulloso de esta última. Él llega a decir que: “No se puede confiar en muchas cosas en el mundo”. Buena parte de su tiempo libre se la pasa encerrado en el sótano de la casa con sus muñecos y juguetes y, cuando tiene más edad, a la primera oportunidad, abandona su ciudad y se desplaza a Los Angeles para iniciar una vida que busca sea una suerte de borrón y cuenta nueva a lo que ha sido su existencia hasta la fecha.



En este intento, alcanza un relativo éxito en su profesión...  a la vez se le informa que tiene un cáncer que, a pesar de distintos tratamientos, no sólo no cede, sino que acorta su vida a unos pocos meses más; por otro, se confirma que, también en pocos meses, nacerá su primer hijo.
Todo ello y el tiempo limitado que posee llevan a Bob del conocimiento a la negación, de la impotencia, al enojo y de ahí a la aceptación, proceso en el cual cuenta con el  apoyo de Gail, su mujer (Nicole Kidman). En la búsqueda de soluciones para evitar o retrasar en lo posible su muerte, es ella quien lo invita a hacer la prueba con medicina alternativa oriental, llevándolo con el Señor Ho (Haing S. Ngoe).

Ocurre como con la frase de un archivo electrónico que me mandaron hace poco, cuyo enunciado inicial dice: “El camino para conseguir la paz interior reside en finalizar las cosas que has comenzado”. Bob,va más allá, Y tras conocer por una ecografía que le practican a Gail que el hijo que esperan será varón y hasta que su salud se lo permite, se empeña en dar vida a un amplio, variado y simpático legado de afecto y amor para su chaval, como una forma de presencia virtual, toda vez que la real muy en breve se extinguirá.


Como se apunta, a modo de  conclusión en el film: “Es duro aprender de la vida a través de la muerte”. Pero también es un Don atender, entender, comprender y, de este modo, lograr trascender con dignidad, cuando aún hay tiempo –por breve que éste sea- … y cuando aún, pues, es posible.