Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Si No oS QuiSieRa TaNTo...

 


En mi familia siempre ha sido tradicional celebrar la Navidad en familia, montar el belén, decorar el árbol, cenar y comer juntos los días señalados, ayudar a decorar la mesa, hacernos regalos, celebrarlos con algarabía, comer las uvas,… en fin todas esas cosas.

Hubo un tiempo en que en esas fechas me tocaba trabajar, guardias, sustituciones o porque si, y lo celebraba lejos, era lo normal.

Hace unos años, más de los que imagino, intentaba cambiar turnos o buscar días de vacaciones para estar con ellos, porque pensaba “quizás sean las últimas”.

Un año, de repente, se vació una silla. Poco después, otra. Y algún tiempo después la definitiva, la única que nos seguía reuniendo alrededor de la mesa en esos días.

Los que quedábamos nos fuimos desperdigando por el mundo. Un mundo tan pequeño que apenas medía unos kilómetros, pero tan grande que abarcaba demasiadas ausencias y mucho dolor en poco espacio de tiempo.

Las ausencias se han ido difuminando y algunos colores brillan más, las formas del inicio han ido dando paso al entendimiento y al descubrimiento. Cuántas cosas desconocíamos unos de otros y que claras se ven ahora, en la distancia. Nunca en el olvido. Recordándoos.

El dolor se ha mitigado, no podía ser de otra manera. Ya no es carencia, es dibujo sobre el papel, contorno sobre la madera, olor en la piel, frases e imágenes que aparecen de pronto, es música en el aire, la forma de las nubes en el cielo, un anochecer, el ruido del mar,…. sueños mágicos mientras duermo.

Esta Navidad, como en estos últimos años, es una noche sosegada, serena, en un lugar distinto, arropada por querer y querer querer, con el cielo oscuro cubriéndonos, sabiendo que las estrellas brillan como nunca sobre nuestras cabezas.

Porque sé que estáis por aquí rondando, me siento, os pienso y os mando un BeSoGRaNDe.








domingo, 31 de diciembre de 2023

SiGuieNDo aDeLaNTe...


Creo que todos tememos miedo a la muerte. Unos por no saber a ciencia cierta que puede haber tras esa puerta al infinito, otros por la inmensa tristeza de tener que dejar aquí lo que no nos puede acompañar al más allá y otros por las dos cosas.


No hace mucho viví esa experiencia del final cercano. Fue muy rápido pero me dio tiempo a ser consciente de mi propia fragilidad, del ser y a lo mejor no ser en los próximos instantes. Un dolor torácico inespecífico se instaló en mí desde la mañana, el desasosiego me atrapó y empecé a hacer diagnósticos diferenciales en mi mente. El más probable era ansiedad, ya que la situación que vivía desde hacía un tiempo podría apuntar en esa dirección. El siguiente era, por supuesto, un infarto de miocardio. Así anduve todo el día hasta que por la noche (“al entrar la noche los dolores y los miedos se agudizan y no podemos pensar en otra cosa…”) fui al hospital. No era miedo exactamente, era terror.


Tras un electro algo dudoso, me hicieron una analítica de enzimas cardíacas. Mi pensamiento voló hacia todo lo que me quedaba por hacer, hacia los planes tras mi jubilación, a las veces que en mi quehacer diario había escuchado lo mismo (“teníamos planes para la jubilación, después de trabajar toda la vida, de criar a los hijos y encarrilarlos, teníamos planes para nosotros dos… y ahora esto.”), a la gente que quería y había descuidado,... a que no podía controlar nada y estaba en manos ajenas, quizá un Dios, quizá un Alguien, quizá el Destino o el Universo. Pequeña, acostada en una camilla desde la que se veía un gran reloj que marcaba las nueve menos diez y al lado, sentado en una silla con mi ropa y mi bolso, mi compañero de camino, de corazón, que me decía: “Tienes demasiada buena cara para tener algo malo”. Fueron buenas noticias, pero debía trabajar con mi mente.


Posteriormente aún acudí al hospital en otra ocasión y tras un electro normal, me hicieron una placa de tórax. Mientras esperaba el resultado, sentada en una silla de ruedas junto a otros pacientes, tras observarlos a todos y sacar mis propias conclusiones, comenzaron de nuevo mis cavilaciones. Por qué no un cáncer de pulmón, si me he pasado media vida fumando? Vale, probablemente pronóstico de vida corto, quimio (a ver cómo la tolero…), y entre una y otra a viajar, me olvido de mis planes a corto y medio plazo y me dedico a conocer mundo.


Tras unos más que buenos resultados, placa normal, hormonas tiroideas en rango de normalidad así como el colesterol, salí de allí cantando por lo bajo y decidí aceptar las cosas como vienen, sin esperar más. Una cosa es la teoría y otra la práctica. Pensé que sería bueno hacerme caso y escucharme de nuevo cuando hablaba con mis pacientes y sus familiares. Calma. Una cosa es vivirlo desde fuera y otra entrar adentro.


Así que a este año que comienza en breve, sólo (sólo??) le pido salud y alegría para vivir.


jueves, 2 de marzo de 2023

Te QuieRo ReCoRDaR...

El sábado es tu aniversario, el aniversario del día en que te fuiste. Te mereciste más, mucho más de lo que te dieron, de lo que te dimos, de lo que te di.

Te quiero recordar libre, el pelo al viento, la sonrisa sin disimulos, el paso firme, la mirada limpia, sin temor. Me cuesta, no es real, pero me gusta.

Quiero recordar los silencios cargados de amor, de lo no dicho pero sentido, esos silencios que nos acompañaron durante años sin hacer necesaria ninguna palabra para descifrarlos, silencios tranquilos, como sentados en la puerta de la calle una tarde de verano, silencios necesarios para que la vida continuara fluyendo como hasta entonces. Silencios que unían y que una pregunta o un alegato hubieran roto en pedazos imposibles de unir después.

Mamá sabía y tampoco preguntaba, tan discreta ella. Sólo miraba, veía, escuchaba… y entendía todo. Siempre estuvo allí, acompañándonos, siendo la amalgama que nos  ensamblaba, que daba calor y encendía el cariño, como un leño sin dejar de arder. Hasta el final.

Papá era rasmia y sostén, y aunque no entendiera del todo, imaginaba y se contaba sus propias historias que luego se creía. A veces daba en el clavo. Otras erraba y lo sabía, pero seguía creyendo sus conjeturas. Imagino que nunca llegó a saber bien de ti, de tus miedos e inseguridades, de tus frustraciones, más en los últimos años… te creyó más fuerte de lo que te dejábamos ser entre todos.

Te inventaste una jaula en la que no fuiste feliz pero de la que, probablemente, nunca te planteaste escapar… una prisión cuya puerta te ayudamos a cerrar. Temías a lo desconocido, aunque fuera bueno por conocer, y aunque al principio te dimos alas, luego las fuimos olvidando en el fondo de un cajón.

Siento tu mano crispada en la mía, mirando el nicho. Nunca quisiste volver al cementerio.

No sé por qué, llevo unos días dándole vueltas a todo, con la perspectiva y la serena mirada que da el tiempo. Lo que no pudo ser, lo que fue y lo que podía haber sido.

En poco espacio de tiempo fuisteis dejándome caer en medio de la tormenta que supuso lo que ibais dejando atrás. Un duelo venía como una ola casi antes de terminar el anterior.  Muchas cosas se han quedado por los rincones de la casa, en el aire que respiro y en el duermevela que precede al sueño.

 

Os veo cuando subís las escaleras y me tendéis la mano, el ascensor se ha vuelto a estropear.

 

 

jueves, 8 de diciembre de 2022

MáS Que aGRaDeCiDa...


No sé por dónde empezar. Tanto tiempo… Han pasado tantas cosas y a la vez tan pocas. Mejor dicho, han pasado muchas para llegar a ninguna. A veces la tristeza se adueña de tu vida, sin un motivo concreto, sin un porqué. El paisaje se difumina y los colores pierden tono. La sonrisa se resiste a salir y te quedas a media luz.

Hace tiempo que no trabajo, por eso el blog está desatendido, desnudo. Y no sé cómo explicarlo. Lo intento.

Un buen día se me empezaron a amontonar los muertos. Estaba rodeada, los llevaba a la espalda y, los que no me cabían, los iba dejando en la cuneta. Llegué a olvidarme de sus nombres y sus direcciones. No de sus caras ni de su entorno.

Mis muertos personales aparecieron de nuevo. Un duelo acumulado y dos no resueltos. Siempre busqué seguir trabajando a pesar de ello. Me hice cargo de la empresa familiar y continue con mi trabajo habitual. Parece ser que no fue lo más correcto por mi parte, aunque no fui consciente hasta unos años después.

Pensaba a menudo en mi muerte, en una enfermedad propia, en una fecha de caducidad con mi nombre. Me paré. Me recogí, di un paso atrás para buscar e intentar recuperar los trozos y volver a unirlos. En eso estoy, a veces cuando no pasa nada, pasa todo.

Sin embargo, parece que sigo atrayendo historias de vida parecidas a las que he vivido durante años. Continúo haciendo acompañamiento y utilizando lo que aprendí en mi trabajo o quehacer diario, como me gusta llamarlo. El padre de un vecino falleció hace poco de una enfermedad oncológica y, aunque era atendido por su equipo de Cuidados Paliativos, me llamó y compartimos las últimas semanas hasta que llegó el final. La mujer de un amigo mantiene una mala relación con su cuerpo y con mi amigo tras una mastectomía que, quien sabe si la habrá salvado de morir más adelante, ojalá. La hermana de otro amigo falleció hace unos meses de un silencioso carcinoma de ovarios, y también estuve allí.

Cuando voy a comprar comida al sitio habitual, el carnicero me cuenta un día que su padre padece una demencia con tintes agresivos, pero lo peor es que convive con un hijo alcohólico que se ocupa más bien poco, bastante tiene con lo suyo y con sus varios ´´Proyectos Hombre¨ iniciados, sin conseguir llegar al objetivo. Me hace una copia del informe médico, a ver si puedo hablar con su doctora y echarle una mano.

Una amiga me cuenta que a su hija le han diagnosticado una endometriosis y que probablemente no podrá ser abuela, le digo que no se preocupe, que eso es lo de menos. Casi se enfada.

También me encuentro a gente que derrocha sonrisas y buen querer. A veces, a pesar de los pesares. Ahí me quedo un rato largo.

Han sido años de pérdidas, pero también de hermosos encuentros. No puedo estar más agradecida a la vida.

 Así que mis Carreteras Secundarias continúan, con sus curvas, sus cambios de rasante y su variado y maravilloso entorno.

 

martes, 13 de septiembre de 2022

TeSoRoS...


Buscando unas cosas, encuentro otras.  Esto es cada vez más habitual en mi casa, las cosas van y vienen, las llevo y las traigo, las dejo para volver a encontrarlas, las busco para olvidarme de ellas. Y, sin que me cree problemas, me voy acostumbrando a este trajín.

Escrito por ahí y encontrado… El morir te cambia el cómo vivir, aunque sea por un ratito. Presencia, Compasión y Trascendencia… el reto es cómo integrarlo a tu manera de acompañar.

Y una carta más de agradecimiento, sin buscarla, aparece. Nunca me cansaré de intentar entender cómo se pueden escribir cosas tan bellas en medio del devastador dolor que supone una pérdida. Incluso nos han llamado mientras esperaban a los de la funeraria, estando su ser querido todavía al lado, en la cama. Es increíble como se puede agradecer durante ese tiempo algo a alguien. Más tesoros que suman.

Queridas Pilar y María, nuestra madre y abuela MT se fue tranquila, sin sufrimiento y en paz, en casa y rodeada de su familia, como siempre ella había deseado. Ello fue posible gracias a vosotras, a vuestra gran profesionalidad, cercanía y comprensión de las necesidades, tanto de ella como de nosotros, su familia y por ello siempre os estaremos agradecidos.

Gracias por vuestra encomiable labor, por vuestra entrega a la profesión y por ser acompañantes y guías para hacer posible que las personas tengan una muerte digna, pudiendo así cerrar su ciclo vital de la mejor manera posible.

Gracias por ver a cada persona como un ser único y en su totalidad, abordando también su esfera psicosocial y espiritual, no solo viendo a una persona con una patología.

Nos hemos sentido muy reconfortados y arropados por vosotras en estos meses tan duros, y sobre todo en los momentos finales. Si nos permitías esta metáfora, sois cómo ángeles en la tierra que tomáis a las personas de la mano con cariño y sosiego, para acompañarles a su destino final.

Aunque los Cuidados Paliativos todavía no tienen el peso y reconocimiento merecido, podéis sentiros gratamente satisfechas y orgullosas de vuestra dedicación y trabajo.

Gracias por todo, gracias por acompañarnos en esta etapa y gracias por ayudarnos a darle a nuestra madre y abuela el final que se merecía, sin vosotras no hubiera sido posible.

 

Un abrazo de… 

Enero-2021