Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



Mostrando entradas con la etiqueta NOSOTRAS SOMOS ASÍ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta NOSOTRAS SOMOS ASÍ. Mostrar todas las entradas

sábado, 6 de mayo de 2023

CaMBiANDo, Que eS GeRuNDio...


Desde hace unos días estoy releyendo este blog, desde el principio. Desde el final, quería revivir el principio.

Han sido 16 años de un trabajo intenso, de un quehacer diario inmensamente rico, alucinante. Nunca lo imaginé aquella mañana en que la directora del hospital me propuso iniciar esta aventura: implantar los Equipos de Soporte y Atención Domiciliaria (ESAD) en las zonas rurales de Calatayud y Alcañiz, en Aragón. Iniciar y dar a conocer eso de los Cuidados Paliativos que poca gente sabía qué significaba e impartiendo información en los Centros de Salud, donde nos recibieron con los brazos abiertos.

Es increíble lo que he aprendido acerca de la vida en estos años, los más hermosos, con diferencia, del resto de mi carrera profesional.

Empecé mi andadura, o mejor dicho, me soltaron, recién acabada la carrera, en un pueblo de la provincia de Teruel. Allí estuve 3 años, y tuve la gran suerte de contar a mi lado con un enfermero, Don José, bregado en mil batallas; era comadrón y había sido el médico del pueblo en las épocas en que éste faltaba. Era bastante mayor que yo y me puedo imaginar lo que pensó al verme aparecer por allí… Me ayudó como a una hija, siempre cerca para que no metiera la pata, cosa habitual en los inicios, me echaba sutiles capotes para que los pacientes no fueran conscientes de mis abundantes carencias, y me enseñó la mayoría de las cosas prácticas que aprendí con agradecimiento infinito.

Posteriormente, por cosas de la vida, fui a dar con mis huesos en un hospital comarcal de una comarca del Pirineo, en la vertiente atlántica. Allí, como médico en Urgencias, me bregué en mil batallas. Pasé miedo, tuve que aprender a tomar decisiones vitales sobre la marcha, a dormir a trompicones. Los adjuntos estaban localizados, y podían tardar tiempo en llegar al hospital, lo que suponía que la primera media hora u hora completa, te “la comías tú”. Únicamente estábamos presentes de forma continuada, las 24 horas, un enfermer@ y un recepcioonist@, que hacía las veces de celador si era necesario. No contábamos con UCI en el hospital, y para los traslados que la precisaban, en ambulancia a un hospital cercano (1 hora de viaje), nos turnábamos los de Urgencias, así como para hacer de ayudantes en intervenciones quirúrgicas de urgencia. Aprendí a manejarme con prisa, a resolver “ya", a decir “Dios mío, Dios mío” en voz bajita y a aparentar una seguridad que estaba muy lejos de sentir. Hubo momentos muy duros, grandes y de una alegría infinita, y otros tremendos, que te hacen perder el sentido de la vida y dejar de creer.

Tras unos cuantos años, cuando comencé a oír sirenas de ambulancias que no existían y a sentir el nerviosismo subir desde el dedo gordo del pie hasta el último pelo de mi cabeza, decidí salir de allí y volver.

Después de unos años en hospitalización, pasando planta, llegaron mis queridos Cuidados Paliativos. Y hasta aquí. El resto ya lo conocéis.

Ahora, repasando este bendito blog, que ha sido mi fiel compañero de viaje, soy aún más consciente de todo lo hermoso que he vivido, de lo dado y lo recibido, que es más, de cuánto han cambiado mi vida, del cambio que se ha producido en mí, y me da la sensación de que estoy en otro lugar, que he pasado de pantalla, que va a ser verdad que vivo en “los mundos de Yupi”.

Ahora, que la soledad me acompaña gran parte de las horas, aunque intente llenarla, me falta “chicha”. Me falta “ViDa”, esa ViDa de la que tanto he hablado en el blog. Así que he decidido cambiar de lugar y de forma de vivir, dejar las rutinas que me están carcomiendo el alma y no me aportan, dejar a la gente que siento lejos aunque esté cerca físicamente, y empezar otra aventura en un lugar nuevo, con otras gentes, otros paisajes, cerca del mar y de la montaña, con mi pareja y nuestra perra.

Y en eso estoy….

 

sábado, 31 de diciembre de 2022

aLGo BoNiTo...


Este año, como los que han pasado ya, ha sido un REGALAZO.

Y si, además, la salud te ha dado un pequeño susto, el regalo es aún mayor. Vuelves a sonreír al amanecer, cuando el sol te da en la cara y te recuerda que estás vivo, sin fecha de caducidad que tú sepas, que el día se despliega nuevo ante ti, por estrenar, y que la vida continúa. Que la felicidad es aquí mismo, bajo tus pies y sobre tu cabeza. Que lo demás es accesorio.

Si todos cultivásemos un campito de Paz y Amor a nuestro alrededor, los campitos se unirían creando una gran explanada que iría tapizando el mundo, lo cual lo convertiría en un lugar mejor. O simplemente en un lugar vivible, que ya sería mucho. 

Hay gente que no está por la labor, en fin…

Yo sigo: y si el año que viene trae Algo, que sea Algo Bonito, lo que sea, pero Bonito.

 

 

viernes, 31 de diciembre de 2021

SoLaMeNTe Tu MaNo...

Happy New Year


Mira, no pido mucho,

solamente tu mano, tenerla

como un sapito que duerme así contento.

Necesito esa puerta que me dabas

para entrar a tu mundo, ese trocito

de azúcar verde, de redondo alegre.

¿No me prestas tu mano en esta noche

de fin de año de lechuzas roncas?

No puedes, por razones técnicas.

Entonces la trazo en el aire, urdiendo cada dedo,

el durazno sedoso de la palma

y el dorso, ese país de azules árboles.

Así la tomo y la sostengo,

como si de ello dependiera

muchísimo del mundo,

la sucesión de las cuatro estaciones,

el canto de los gallos, el amor de los hombres.

 

Julio Cortázar

31 de diciembre de 1951

domingo, 22 de marzo de 2020

ReSPiRaNDo...



A nosotros, tropa del primer mundo que nos consideramos irreductibles, gente prepotente que cree que la naturaleza le debe pleitesía. A nosotros, seres insolidarios por educación,  que somos más pobres que los pobres... el universo nos  enseña, de nuevo, que tiene sus reglas, que somos tan vulnerables como cualquiera y que en un instante es capaz de ponernos la vida del revés… Para aprender, para que nos demos cuenta, uuuna vez más, de lo que realmente importa. Para aprender a vivir, aunque nos esté costando la vida.

La tierra respira, y nosotros con ella. En tan poco tiempo el planeta, fuerte y poderoso, se va recuperando. El aire, el agua, el verde, los pájaros,… es decir, todo lo que no somos nosotros, se limpia de nuestra contaminación y de nuestro abuso.

Incluso crece una ola solidaria desde los balcones, que ojalá nos dure hasta el infinito y más allá.


“… Y la gente se quedó en casa. Y leyó libros, y escuchó, y descansó e hizo ejercicio. Creó arte, y jugó y aprendió nuevas formas de ser, y se estuvo quieta.

Y escuchó más profundamente. 

Algunos meditaban, algunos rezaban, algunos bailaban.

Algunos se encontraron con sus sombras. Y empezaron a pensar de manera diferente. Y las personas comenzaron a sanar.

Y, en ausencia de personas que vivían en la ignorancia, peligrosas, sin sentido y sin corazón, la tierra comenzó a sanar.

Y cuando pasó el peligro, la gente se unió de nuevo, lloraron sus pérdidas, tomaron nuevas decisiones, soñaron con nuevas imágenes y crearon nuevas formas de vivir y sanar la tierra por completo, ya que habían sido curadas".

Kitty O´Meara.



martes, 11 de febrero de 2020

MaR y ...


Este es el homenaje a dos personas bellas. Recupero este texto sobre una historia de amor del bueno. Del incondicional.

Una amistad que la vida ha ido trenzando con paciencia, bondad y amor. Desde el principio hasta el final.

Mi afecto y admiración para dos grandes…. Muy GRaNDeS.


Mar  y  Anacris,  ESAD  Huesca.

Todos los días hacemos cosas que por lo intrascendente de las consecuencias que de ellas se derivan, ni siquiera recordamos al día siguiente. Yo recuerdo aquel día de finales de septiembre, iba hacia el hospital a firmar un contrato de un día en un centro de salud, y recordé que una compañera había dicho que en el equipo de paliativos domiciliarios no había enfermera. Y decidí preguntar (cosa bastante rara en mí, que tengo tendencia a procrastinar y dejar para mañana lo que puedo hacer hoy), y como cosa del destino o quizá de la casualidad, acabé conociendo a Mar Bescos Oros y en ese momento empezó a cambiar el rumbo de mi vida.

El 14 de octubre, de hace ya 7 años, Mar y yo empezamos a trabajar juntas en el equipo de soporte y atención domiciliaria de Huesca, el equipo de Cuidados Paliativos, que es como lo conoce la mayoría de la gente.

Yo tenía poca idea de cuidados paliativos, había acabado enfermería ese mismo año y nadie me había hablado de ello. Encontrarme con Mar, ya experta en el tema, fue una revelación y encontré la vocación que no había encontrado durante la carrera.

Mar es una persona apasionada, arrolladora en muchos momentos, entusiasmada con lo que hace, ávida de conocimientos, segura de sí misma y generosa con todo lo que sabe, respetuosa, compasiva e inteligente. Ese primer día que trabajamos juntas me empezó a hablar de los cuidados paliativos, a recomendar un montón de lecturas, a contar en qué consistía nuestro trabajo y en la gran labor que podíamos hacer, y acabé inscrita en el primer curso que he hecho desde ese momento, uno de entrevista clínica, porque “gran parte de nuestro trabajo va a ser la comunicación con nuestros pacientes y sus familias”.

Nuestra primera paciente juntas fue una chica de cuarenta y pocos, un cáncer de mama metastatizado en varios órganos. Su pareja la había dejado cuando la cosa se puso fea. Ella sabía que las cosas no iban muy bien pero tampoco lo quería dar todo por perdido. Yo estaba ahí sentada, no podía hacer nada, petrificada por la pena y el dolor, y viendo como Mar le preguntaba de manera magistral y amorosa y cómo ella iba contando su historia poco a poco. Contó todo lo que ella quiso, hubo temas en los que no quiso entrar y Mar lo recogió todo para que el peso que ella llevaba fuera compartido. Fue increíble, y sin saber cómo (ahora lo sé, después de 7 años con ella) Mar hizo que las tres acabáramos riéndonos juntas, y cuando le iba a cambiar el tratamiento nos preguntó a ella y a mí si nos parecía bien.

A partir de ese momento yo me convertí en su enfermera y poco después en su escudera. Soy la enfermera de Mar y Mar es mi médico y hemos construido las dos junta durante este tiempo un EQUIPO, con mayúsculas, de Cuidados Paliativos. Y con el paso del tiempo me he ido formando como enfermera de paliativos con la mejor de las maestras que he podido tener, mi compañera, que siempre ha creído en mí más que yo misma. Encajamos desde el principio y ahora somos un equipo casi perfecto, trabajando en perfecta armonía, ocupando cada una nuestro lugar, entendiéndonos con una mirada y sabiendo qué hacer en cada momento.

Un elemento indispensable en cuidados paliativos es el trabajo interdisciplinar, profesionales trabajando al unísono con un objetivo común, el paciente y su familia. Y así hemos trabajado nosotras dos, a veces echando de menos al psicólogo o al trabajador social o a un asesor espiritual, pero siempre hemos intentado hacer lo mejor posible las cosas e intentar recurrir a otros cuando no nos hemos visto capaces, lo cual, también tengo que decir, han sido pocas veces. Y durante todo el tiempo nos hemos cuidado la una a la otra porque, desgraciadamente, nadie lo ha hecho por nosotras ya que el sistema en el que estamos no contempla el cuidado de los profesionales de cuidados paliativos, y eso es un gran error.

Juntas hemos ayudado a muchos pacientes a vivir lo mejor posible hasta la muerte, a tomar decisiones, a veces dolorosas, los hemos acompañado a ellos y a sus familias en un camino incierto y difícil y creo que muchas veces hemos sido la luz en su oscuridad. Y hemos procurado que, llegado el momento, la agonía y la muerte fueran lo más tranquilas posibles. A otros no los hemos podido ayudar porque nosotras no hemos sabido o llegado, o porque ellos no han querido.

Hemos tenido pacientes jóvenes y viejos, serenos e histriónicos, pacientes que han aceptado la enfermedad fenomenal y otros que se han opuesto a ella hasta el final. Pacientes en ira, en negación, en aceptación. Mujeres de embajadores, artistas, amas de casa, agricultores, camioneros, profesores, gente que ha trabajado mucho toda su vida y ahora podían disfrutarla y gente que lo tenía todo hecho. Chinos, saharauis, rumanos, marroquís, españoles. Se han casado tres paciente en articulo mortis con nuestros infusores puestos, y con casi todos hemos repasado sus vidas, sus acontecimientos más felices y sus peores momentos. Hemos ido a comer un cocido con un paciente y su mujer una semana antes de morir, hemos tomado cientos de cafés terapéuticos y los 3 tés saharauis, el primero amargo como la vida, el segundo dulce como el amor y el tercero suave como la muerte.

Hemos acompañado a más de mil pacientes y familias, miles de kilómetros en coche, cientos de conversaciones, montones de proyectos y muchos momentos duros, pero, sobre todo, muchísimas risas, con nuestros pacientes, con sus familias y entre nosotras. Hemos hecho un equipo, hemos sido felices y creo que hemos hecho felices a otros, aún en sus peores momentos.

Y como nunca sabemos lo que va a pasar y no sabemos cuánto podremos decir a la gente que queremos que la queremos, escribo esto para decirle a mi compañera que la quiero, y para hacer un homenaje a los Cuidados Paliativos porque los Cuidados Paliativos también somos nosotras y nosotros, esos equipos que encajan, que se han formado y que saben qué hacer en los peores momentos. Sin nosotros la vida y la muerte serían peor.


Anacris Zamora Moliner
11 de Octubre de 2015