
Bueno, pues de buena mañana hemos ido a visitar a R. Ha estado ingresada en el hospital unos días por reagudización de su patología, y hace poco le dieron de alta. Vive en una barriada humilde y sucia, donde la delincuencia es el pan de cada día. Ya hace tiempo que nos conocemos, padece un Ca. de Pulmón en progresión y en un estadio muy avanzado de la enfermedad. Como siempre, antes de ir, hemos llamado a su hijo para avisarle de que pasaríamos a verla; ella no suele coger el teléfono porque, además de padecer una hipoacusia severa, apenas puede caminar ya que está limitada por su obesidad y su disnea a mínimos esfuerzos. No sabemos si a su hijo se le ha olvidado avisarla, pero el caso es que nos hemos encontrado la casa cerrada y nadie contestaba a nuestra llamada. A un lado de la puerta hay una ventana que da a su dormitorio y que estaba entornada, así que la hemos empujado y nos hemos asomado. R. dormía placidamente en su cama, con un sueño tranquilo y profundo,....Nos hemos mirado y hemos decidido, casi a la vez, dejarla descansar y volver otro día. Deberíamos aprender, los sanitarios, a respetar los ritmos del paciente, a adaptarnos nosotros a él en lugar de lo contrario, que suele ser lo habitual.
Luego hemos ido a ver a JL y le hemos colocado un infusor subcutáneo para controlar sus síntomas. La tristeza inundaba la casa. Entre otras cosas, nos ha dicho que cuando llega la noche piensa: “ya he pasado (vivido) un día más,...a ver que pasa mañana”.
Después de una visita de duelo, y para rematar la mañana, nos hemos dado un homenaje. Hace unos días C. de 86 años, hermana y cuidadora principal de J., nos contaba que no encontraba en todo el pueblo unas zapatillas de invierno que pudieran encajarle a su hermano (diagnosticado de un ca. de recto en fase terminal), ya que últimamente se le habían inflamado bastante los pies. Bueno, pues desde esta mañana lleva los pies calentitos y las piernas tapadas con una manta por la que asoman las puntas de sus nuevas zapatillas azules.
Esto es un secreto, casi nadie lo entendería,....espero que no salga de aquí.
5 comentarios:
Te guardaré el secreto.
Me ha encantado el post.
Gracias thot.
Creo que contigo el secreto está en buenas manos.
Besotes
Los ángeles existen!!! sino, que me digan a mí quién/es llevó las zapatillas a J... Uy!!!, si es un secreto, jeje...
lo guardaremos.
Pequeños detalles como ése, ayudan a humanizar la atención y relación diaria con las personas a las que cuidamos y acompañamos.
Gracias por compartir vuestro día a día y llenarlo de ternura aún en las situaciones más complicadas.
Y lo de respetar los ritmos, deberían enseñarlo de manera más intensa en las Facultades, tanto a los futuros docentes como a los profesionales de la Sanidad...
Un abrazo,
María José
Sois los "Angeles de J".Un beso
Desde luego, es evidente que los secretos compartidos saben mejor.
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