Este es el blog de un equipo de Cuidados Paliativos... trabajamos "a pie de cama", en el domicilio del paciente, en su espacio más íntimo y personal.

Todos los días hay un viaje distinto, duro, sorprendente, triste, emocionante... y con un final.

¿Nos acompañas?.



viernes, 11 de marzo de 2011

... de vuelta

Acabamos de regresar de las IV Jornadas de Enfermería de Cuidados Paliativos celebradas en Valencia. Han sido dos días estupendos para reencontrarnos con antiguos compañer@s, conocer a gente estupenda con la que hemos compartido experiencias y también... muchas risas.
Gracias Isidro... tal y como te he dicho, ha sido un verdadero gusto conocerte. Gracias por tu acogida y por tus piropos a estas "Carreteras Secundarias" y gracias por verlo de interés para la web de la  AECPAL . A partir de hoy mismo incluyo a la web en la columna de "enlaces de interés" a aquí al lado.

A partir de hoy iremos incluyendo algunas de las cosas interesantes que se han ido diciendo en estas jornadas.
Para empezar algo que se ha comentado esta mañana en una de las mesas, dejo aquí la noticia extraída de la web del Hospital Virgen del Rocío:


La práctica enfermera para los cuidados de heridas tumorales en el Hospital Virgen del Rocío y el Distrito Sevilla se convierte en modelo internacional.

La guía Nursing Interventions Classification, editada en diez idiomas, acepta la intervención propuesta por las profesionales andaluzas para minimizar el impacto de las úlceras en enfermos paliativos
25/02/2011
Una nueva intervención de la enfermería andaluza ha sido aceptada por el Nursing Interventions Classification (NIC), la taxonomía de referencia para estos profesionales a nivel mundial. En esta ocasión, un equipo de enfermeras del Hospital Universitario Virgen del Rocío (Mercedes Barroso Vázquez, Ana Eva Granados Matute, Mª Rosario Jiménez León, Isabel Mª Romero Sánchez y Montserrat Cordero Ponce) y del Distrito Sevilla de Atención Primaria (Ángela Cejudo López) ha sido el responsable de proponer una práctica que hasta ahora no estaba descrita científicamente en relación a los cuidados que precisan las heridas que no cicatrizan: wound nonhealing.

La incidencia de las heridas tumorales o que no cicatrizan es del 5 al 10% en pacientes terminales. Aparecen como resultado de la infiltración y proliferación de células tumorales en la piel y su evolución natural es el aumento de tamaño, necrosis (muerte del tejido), ulceración (lesión abierta de la piel) y formación de fístulas (comunicación anormal entre tejidos). Llegan a ser muy dolorosas y pueden tener complicaciones muy graves para el paciente. Asimismo, conllevan repercusiones físicas, psicológicas y sociales para el enfermo y su familia.

Su tratamiento, por tanto, difiere del consensuado para otro tipo de lesiones cutáneas. "El objetivo fundamental de los cuidados enfermeros va encaminado a mejorar la calidad de vida del paciente afectado, aliviando los síntomas y signos, evitando las posibles complicaciones que puedan aparecer", han expresado las autoras de la intervención aceptada por la NIC. Tras un trabajo de dos años de revisión bibliográfica y con la mejor evidencia disponible, el equipo sevillano propuso esta nueva intervención, que permitirá reducir la variabilidad de los cuidados en este campo.

Será en la sexta edición de este prestigioso manual cuando se incluya. Recordar que dicha edición también ha aceptado la intervención propuesta por otro equipo de enfermería del Hospital Universitario Virgen del Rocío para la infusión de progenitores hematopoyéticos en el trasplante de médula. "Este reconocimiento es muy importante para nosotras, ya que se traduce como un avance internacional que favorece la enfermería andaluza y española, reflejo de nuestros esfuerzos continuos para mejorar la atención que los pacientes reciben, pero que también benefician a nuestra profesión, con la estandarización de un lenguaje unificado que nos permita avanzar en calidad y seguridad", apostillan.



viernes, 4 de marzo de 2011

Hoy rescato este artículo de Juan Carlos Trallero, publicado en La Vanguardia el año pasado. 

Cuando aceptar la “derrota” es ganar

“España no es un buen lugar para morirse”, decía M.Sahuquillo en El País hace unos dos meses, tras analizar un notable informe realizado por The Economist. Dicho informe, que medía el índice de calidad de muerte en base a diversos parámetros, evidenciaba que España no salía bien parada en un hipotético ranking.
Posiblemente, el informe no hace justicia al esfuerzo que se ha efectuado en los últimos años a nivel estatal para potenciar un servicio (los cuidados paliativos) aún demasiado heterogéneo en cuanto a accesibilidad y grado de soporte, y por tanto poco equitativo. Pero sí evidencia lo mucho que nos queda aún por recorrer.
Al margen de las dificultades desde el punto de vista de recursos, que competen a la Administración, sorprende la reticencia y la resistencia que seguimos encontrando a muchos niveles. Puede entenderse que a nivel social las trabas de orden cultural y antropológico requieran aún de muchos años para que la actitud de las familias sea otra, y el proceso de atención a la fase final de la vida entre en otro orden.
Pero se entiende menos que a nivel de instituciones o entidades, de foros de opinión, o de profesionales de la salud, persista una asombrosa presencia de ignorancia, de incomprensión, cuando no de menosprecio, hacia el trabajo realizado por los paliativistas.

Diálogo y atención al paciente:
Llevamos años clamando desde las cabeceras de las camas de los pacientes que se pueden hacer las cosas de otro modo, que las personas enfermas y quienes sufren con ellas necesitan y demandan otro tipo de atención, que el enfermo no es un campo de batalla en el que el médico mantiene su cruzada frente a la enfermedad y la muerte, y que aceptar la “derrota” y acompañar durante la misma puede ser un tratamiento tanto o más importante que seguir peleando por lo imposible.
¿Cuándo se entenderá que el acercamiento honesto, el diálogo adaptado al paciente, el interés por lo que realmente desea, es un valor esencial e irrenunciable en la medicina?
¿Cuándo se entenderá que las familias, lo que más agradecen al final, es haberse sentido arropadas y acompañadas?
¿Cuándo se entenderá que lograr que en un centro hospitalario los pacientes mueran en buenas condiciones y atendidos por profesionales entrenados debe ser un objetivo a conseguir y motivo de orgullo y de liderazgo?
¿Cuándo se entenderá que los Cuidados Paliativos no se limitan a los últimos días/horas de vida, sino que deben empezar mucho antes, y que complementan perfectamente el valioso trabajo desarrollado por los oncólogos u otros especialistas, sin entrar en “competencia” con ellos?
Un último apunte. Los paliativistas hemos tenido siempre la sensación de que nuestros pacientes, al ser bien cuidados, con buen control de síntomas (incluyendo el dolor), y al recibir soporte emocional, mejoran su calidad de vida, e incluso viven más, con sorprendentes estabilizaciones de sus procesos finales. Pues esta percepción empieza a tener su refrendo científico, y en una prestigiosa revista médica (New England Journal of Medicine) un artículo demuestra que en el grupo estudiado los pacientes que recibieron C.P. de forma precoz no sólo mejoraron su calidad de vida y su estado de ánimo, sino que aumentaron la supervivencia.
O sea, no sólo somos mucho más “baratos” que la atención hospitalaria convencional (eso ya está archidemostrado), sino que además empieza a ser evidencia científica (y no sólo empírica) que nuestros pacientes están mejor con nosotros que sin nosotros.
Quien tenga oídos para oír, que oiga. Los pacientes, es decir, potencialmente todos los ciudadanos, serán los grandes beneficiados.

jueves, 3 de marzo de 2011

... y de noche

Hoy es de esas noches, en las que te das cuenta que en cualquier momento la vida te puede dar un revés y te pone frente a frente con los momentos duros con los que te enfrentas a diario.
Nunca se nos pasa por la cabeza, que un buen día... sin previo aviso... puedes estar "al otro lado de la cama" y convertirte en paciente, en espos@ de paciente, en hij@ de paciente... y en ese momento te das cuenta que ahora te toca a ti, que tienes que rescatar de tu maletín las frases, las palabras, los recursos... con los que día a día trabajas y facilitas a los pacientes y a las familias. Te das cuenta de la importancia de los silencios necesarios, valoras el abrazo de un amigo, te das cuenta que llorar es necesario para seguir hacia delante... que es mejor compartir el llanto que callarse... el silencio, al igual que las lágrimas hablan a gritos.
Qué decir!!!, tengo miedo de flaquear, de asustarme y huir... tengo miedo de tener miedo y que éste me paralice.
Me cuesta hasta coger aire... y sentir que me llega a los pulmones.
Este es uno de los momentos más duros de mi vida personal... y el más difícil de mi vida profesional.
Sirva este post de "vómito" necesario en una noche en la que el silencio es un buen compañero y el sonido de mis dedos sobre las teclas se convierten en una "música" necesaria para calmar la tristeza.

martes, 1 de marzo de 2011

CuiDaNDo... y ViVieNDo

Esta mañana una cuidadora se nos quejaba de que no podía más....

Hasta dónde puede uno llegar? Alguien lo sabe?
Hasta allí y mucho más aún.

D. está cuidando día y noche a un matrimonio de personas mayores. Ella padece una demencia tipo Alzheimer desde hace varios años que la lleva a deambular por el pasillo para abrir la puerta al cartero, a entrar en la cocina y, al tiempo que enciende el microondas, pensar que le prepara un zumo; sin rumbo fijo y sin terminar lo que inicia, no deja de estar pendiente de él hasta el más mínimo detalle, como siempre lo ha hecho. Repite las mismas frases una y otra vez y, por el rabillo del ojo, no deja de mirar a la cuidadora por la que siente unos terribles celos.

Cada pareja, lo sabemos, tiene sus códigos de conducta, sus dinámicas aprendidas con los años, sus acoples, sus puntos de encaje, sus pasos adelante y atrás, sus momentos de quietud, sus crisis, sus idas y venidas, sus....

Él ha sido un hombre de negocios que ha manejado dinero y relaciones sociales, y que durante los últimos años, al iniciar su mujer sus coqueteos con la enfermedad que te va difuminando poco a poco, se ha dedicado a cuidarla, a no dejarla sola, a cocinar, a limpiar, a acompañarla a todas partes, a estar... y ahora que la enfermedad de Parkinson le tiene sujeto a una silla de ruedas y al brazo de su cuidadora, al que se aferra mientras sonríe, se da cuenta, nos dice, de lo importante que ha sido ella en su vida, de lo satisfecho que está de lo que han vivido, de que “claro que a veces pierdo la paciencia, pero al momento me arrepiento porque sé que qué más querría ella que hacer lo que no hace y no ser la que es. Si pudiera recuperarla, traerla de vuelta de la isla de los olvidados en la que se va perdiendo sin remedio....”.

Pareciera que enfrentarse a determinadas situaciones le hacen a uno poeta.

Recomendamos a D., la cuidadora, que descanse, que salga a tomar el aire de vez en cuando, que se gratifique, que se mime, que busque compensaciones fuera, y que se dé cuenta de que, ahora, las normas no deben ser demasiado estrictas y que hay que adaptarse en gran medida a ellos y no al revés, que debe asumir ciertos riesgos y que los hijos deben aceptarlos también, que no sea susceptible y no se tome en serio ciertas actitudes que, aunque le cueste creerlo, no surgen ofensivas, que se ría siempre que pueda y que, de verdad, aunque sabemos que no es fácil hacer lo que hace, es bueno cambiar la actitud y sacar lo gratificante, lo positivo,... que lo intente... y si no puede, que lo deje. No será menos que nadie por eso. Que haga lo que mejor le siente a ella.



miércoles, 23 de febrero de 2011


Me alejo y vuelvo de nuevo. No quiero enredarme demasiado, pero no puedo dejar de tender las manos hacia el otro lado, donde empiezo a vivir otras vidas que no son la mía. Me atraen con la misma fuerza con la que intento no caer en la dependencia excesiva, no implicarme más de la cuenta. Ya siento el dolor de la ausencia y aún no he comenzado a irme. A veces las palabras sobran y no hacen más que entorpecer el camino que nos lleva a encontrarnos.

Hoy me has dado la mano y me has mirado a los ojos y, como si fuera la primera vez, me has vuelto a decir que me veías cansada. No sabes el bien que me hace que te asomes y me mires. Y luego está él, siempre incondicional, caminando a tu lado cogido de tu brazo y, aunque a veces se pone nervioso y hasta se enfada, la mayoría del tiempo sonríe y bromea contigo, te cuida y te besa el pelo.

Un día más, y sin embargo siento que hoy es el primero, que vuelvo a empezar, que la vida me ha invitado de nuevo a tomar café.


lunes, 14 de febrero de 2011

La travesía...



La Fundación Josep Laporte y AEAL, Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia, presentaron un avance del documental “La Travesía” con motivo del Día Mundial del Cáncer, para explicar a la sociedad los diferentes “puertos” por los que pasan los pacientes con cáncer y sus familias.
Este documental incluye un material audiovisual muy valioso que aborda las diferentes etapas que un paciente con cáncer afronta durante su enfermedad y da voz a las experiencias personales y vivencias acumuladas de sus protagonistas: los pacientes oncológicos y sus familiares.

Este documental se ha realizó durante el transcurso de un crucero por el Adriático, que tuvo lugar el pasado mes de marzo de 2010, organizado por AEAL para pacientes con cáncer y sus familiares. El documental se ha estructurado en cinco puertos, cada puerto en el que fue atracando el barco se corresponde con una fase de la enfermedad, en cada uno de ellos pacientes, familiares y profesionales compartieron sus conocimientos y contaron sus experiencias en primera persona. “La Travesía” narra cómo han vivido y superado cada una de estas etapas: el diagnóstico, la aceptación de la enfermedad, el tratamiento, la vuelta a la normalidad y la experiencia de la supervivencia.
“La Travesía” se enfoca, desde un punto de vista humano, a la experiencia de enfermar, da voz a sus protagonistas que cuentan sus vivencias y lo que ha supuesto la lucha contra la enfermedad en su vida cotidiana. El Dr. Jovell, presidente del Foro Español de Pacientes y productor ejecutivo del documental, ha indicado que “el documental pone de manifiesto el enorme esfuerzo que hacen los pacientes y susfamilias por superar el estigma y los miedos y normalizar la cotidianeidad con la experiencia de enfermar“. “Es un canto a la esperanza desde el realismo y un acto de generosidad extraordinario con la dignidad humana el ser capaz de compartir el duro aprendizaje de aprender a convivir con un cáncer”.
La Sra. Begoña Barragán, presidenta de AEAL, Asociación Española de Afectados por Linfoma, Mieloma y Leucemia afirma que “La lucha por sobrevivir, durante los tratamientos de los pacientes de cáncer, requiere de un esfuerzo tan intenso que hace que los aspectos cotidianos de la vida queden en un segundo plano. Cuando terminan las terapias o se instala en la vida del paciente la cronicidad, surge la necesidad de volver a la normalidad, de demostrase y demostrar a los demás que se puede seguir viviendo. Este viaje por las diferentesetapas que pasa un paciente con cáncer es el testimonio en primera persona de pacientes y familiares que cuentan a la sociedad cómo es posible seguir viviendo después del cáncer".
El periodista Jordi Sacristán ha dirigido "La travesía" "un documental que nos habla de una enfermedad, pero que nos hace reflexionar sobre la vida, sobre los valores y las relaciones personales, sobre como hacemos frente a los problemas que van surgiendo y a la enorme capacidad que tenemos para poder afrontarlos y luchar para superarlos. La Travesía es un gran relato de esperanza".


A continuación un avance de "La Travesía":

domingo, 13 de febrero de 2011

In Memoriam...

Hace unos días falleció una compañera que yo conocía poco, pero que mantenía una relación muy cercana con una buena amiga, que también trabaja en lo mismo que nosotras y que está viviendo dolorosamente el vacío que ha dejado su muerte.

Esta mujer era enfermera de Cuidados Paliativos de Oncología de un gran hospital. Unos días después de morir, un compañero suyo, oncólogo, escribía un bonito y emocionante articulo "In memoriam" sobre ella, en un periódico local.

“... Durante muchos años esta mujer maravillosa ha ayudado con empatía e inteligencia a muchas familias a afrontar el difícil reto que supone padecer una enfermedad terminal. Por ironías de la vida, desde el año pasado ella misma ha vivido en su piel un cáncer avanzado que el domingo acabó con su vida. A lo largo de este proceso, sus compañeros y amigos hemos contemplado conmovidos y perplejos, como P. se aplicaba punto por punto a sí misma, con asombrosa coherencia, todo lo que antes había aconsejado a sus pacientes y familiares. Nunca fue una mujer de discursos. No le gustaba hablar en público, así que todo su valioso pensamiento y su manera de entender la vida, lo transmitía en el “tú a tú”, mirando a los ojos y escuchando más que hablando. Los que tuvimos la suerte de recibir el regalo de su persona, lo guardamos dentro como un tesoro.


Aunque sé que nunca podré explicarlo tan bien como ella, ya que su legado fue tan valioso, no me resisto a dejar constancia de cuáles eran los puntos clave que ella entendía que había que seguir para convivir con la enfermedad y la muerte:

1º. La verdad por delante. Ante malas noticias, el engaño o la media verdad nos aísla de los demás y lo confunde todo.
2º. Dominar el miedo. El miedo nos paraliza, nos anula y no nos deja ser. Y para dominar el miedo, lo primero es reconocer que lo tenemos y, después, plantarle cara.
3º. No perder el tiempo en buscar culpables. El resentimiento mata el sentimiento. No hay ningún consuelo en asignar culpas de lo que nos pasa, y no aporta ningún beneficio práctico.
4º. Amar la vida. Mientras hay vida, aprovechar cada segundo para ser feliz. No desperdiciar nuestro mayor tesoro, nuestro tiempo, aunque esté amenazado. La enfermedad no debe impedir aprovecharlo, puede ser incluso un aliciente.
5º. Mantener viva la comunicación con tu entorno de siempre. Expresar miedos, penas o esperanzas. Siempre establecer puentes que después permanecerán.
6º. Dejarse cuidar o dejarse querer con confianza, tanto por los profesionales como por los amigos y familiares. Y asumir la responsabilidad de cuidar al cuidador. Estar enfermo no te exime de preocuparte tú también del entorno que te acompaña en el camino.
7º. Vivir los duelos. Así como el dolor físico casi siempre se puede aliviar, el dolor interior por la pérdida de tus seres queridos hay que vivirlo, y dejarlo estar, sin esconderlo ni reprimirlo, para que poco a poco vaya saliendo y deje paso a un estado de equilibrio, en que podamos asentar los buenos recuerdos pacíficamente en nuestra memoria.

Todo esto lo aprendí de P. a lo largo de los años que trabajé con ella, y tanto yo como el resto de mis compañeros nos sentimos enormemente afortunados de haberla conocido y trabajado a su lado.

Gracias P. Te queremos. Nunca te olvidaremos.”

J. Martínez Trufero

jueves, 10 de febrero de 2011

hay días... hay ratos... hay momentos...

... en los que dices: "hasta aquí".
Hay temporadas en las que todo se te hace demasiado, en las piensas que ya no te caben más momentos difíciles que en realidad no son tuyos... ni de los tuyos. Hay días en los que piensas que presenciar un momento difícil más se convertirá en la gota que colma el vaso de tu capacidad de seguir trabajando en esto.
Pues hay días como los de hoy... en los que todo te resulta DEMASIADO...

lunes, 7 de febrero de 2011

Una mujer va al médico...

Es el título de la primera novela de Raymond Van de Klundert (Tilburg, 1964) tiene más de real que de ficción. Es un libro que engancha desde la primera a la última página.
Al igual que Carmen, la protagonista de éste libro, la mujer de Raymond (Ray) murió tras una interminable, agónica y dura lucha contra un cáncer de mama.
En la historia, relatada con sumo cuidado por parte de Ray, incluso en ocasiones con sentido del humor, conocemos de primera mano lo que piensa, siente y hace una pareja de jóvenes cuando algo tan duro golpea sus vidas.
El alter ego de Ray, Stan, a menudo es un mujeriego empedernido, él lo llama monofóbia, o lo que es lo mismo, la incapacidad de ser fiel a su mujer, egoísta y totalmente estúpido, al menos en muchos de sus actos, pero se acaba sintiendo lástima y ternura por él, ya que se mantiene al lado de su mujer en los peores momentos, aquellos que empiezan justo cuando a su mujer le dan la noticia de su triste final.
Seguramente la historia, aún no siendo usual, no deja de llevarnos a la lágrima fácil, pero debo decir en su defensa, que su forma de escribirlo me parece excelente.
Cada uno de los capítulos del libro comienza con una frase alusiva a los hechos posteriormente narrados, extraída de una canción, que aunque en su mayoría son de Bruce Springsteen, también nos encontramos a U2, Pearl Jam, Oasis, Radiohead o bastantes bandas holandesas. Lo cuál ratifica que todo ser humano tiene asociada una banda sonora a su vida y que la música es algo más que música: son nuestros sentimientos.
Además cuando aparece en el texto algún lugar, sobre todo locales de ocio nocturno, aunque también encontramos parques, hospitales o barrios holandeses, el autor nos explica en unos recuadros introducidos en el texto, la historia del lugar.
Lo que nos queda al final de su lectura, es que el amor lo puede todo. Una bonita, sincera y conmovedora historia de amor.

El libro fue todo un éxito editorial en Holanda en el 2008, estando casi 200 semanas en las listas de los más vendidos.

sábado, 5 de febrero de 2011

MoRiRNoS mientras ViViMoS...


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee, quien no escucha música,
quien no halla encanto en si mismo.

Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos senderos,

quien no cambia de rutina,
no se arriesga a vestir un nuevo color
o no conversa con desconocidos.

Muere lentamente quien evita una pasión
y su remolino de emociones,
aquellas que rescatan el brillo en los ojos
y los corazones decaídos.

Muere lentamente quien no cambia de vida
cuando está insatisfecho con su trabajo o su amor,

quien no arriesga lo seguro por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite al menos una vez en la vida
huir de los consejos sensatos...



Pablo Neruda


jueves, 3 de febrero de 2011

El DUELO en el cine...


Desde el siguiente enlace llegarás a la web de la película:
 LONDON RIVER

London River describe el proceso de conocimiento que dos personas de lo más opuestas hacen sobre sus hijos, en circunstancias que podrían ser trágicas. Que la tragedia, la muerte violenta, la condición de víctima casual son cosas que en el mundo actual pueden tocarle a cualquiera es el subtexto de esa historia, en tanto los dos jóvenes desaparecidos podrían estar entre las víctimas –o los perpetradores– de los atentados suicidas que un grupo extremista islámico perpetró en Londres, el 7 de julio de 2005.
Tras un par de llamadas sin respuesta a su hija Jane y al enterarse por las noticias de lo que acaba de suceder, Elisabeth Sommers (Brenda Blethyn) deja su granja en la pequeña islita en la que vive, se toma el ferry y llega a Londres. Casi al mismo tiempo y respondiendo al pedido de la madre, el septuagenario Ousmane (Sotigui Kouyaté) parte desde el interior de Francia en busca de su hijo Alí, a quien no ve desde hace quince años. Obviamente, las peregrinaciones de Elisabeth y Ousmane los harán coincidir. Sobre todo, a partir del momento en que Ousmane descubre a Alí y Jane, juntos en una foto.
El otro movimiento interesante es hacer de la mujer (viuda de un marino muerto en Malvinas) una señora no precisamente abierta en materia racial. Cuando conoce a Ousmane evita darle la mano, y cuando sale a recibirla el tendero árabe a quien Jane alquilaba su departamento, retrocede, en ambos como si corriera riesgo de contagio. “No sabés lo que es esto, está lleno de árabes”, comenta horrorizada por teléfono a un vecino de la isla. El realizador y coguionista Rachid Bouchareb (nacido en Francia de familia argelina, de quien en Argentina se conoció la premiada Días de gloria) tampoco se permite hacer de Elisabeth una abanderada de la unión de los pueblos, por suerte también. Pero si hay un hallazgo en London River, un imán inescapable, una línea de fuerza, es Sotigui Kouyaté, nativo de Mali fallecido a comienzos de este año, meses después del estreno de la película. Con una altura de casi dos metros, de brazos largos como cayados y un cayado prolongándolos, Kouyaté es de esa clase de actores que convierten a cualquier película en un documental sobre ellos. Que London River le haya permitido ganar varios premios (incluido un Oso en Berlín) es uno de los grandes actos de justicia del cine reciente.
Conocida sobre todo por Secretos y mentiras, Brenda Blethyn es una representación perfecta de la “mujer común”, a la que según como se la mire puede considerarse ingenua o necia, simpática o irritante, sensible o sensiblera. Si los guionistas no hubieran tenido la lucidez de “ensuciar” toda posible identificación con ella, London River habría corrido riesgo de ser, a su influjo, una película reaccionaria. No lo es. Tampoco llega a ser una “película de hondo contenido humano”, ese castigo del pietismo cinematográfico, gracias al tono seco y contenido que, en líneas generales, tiende a imponer Bouchareb. Pero lo que London River no es termina importando más que lo que llega a ser: en lugar de profundizar una interrogación o malestar político que la hubieran vuelto inquietante, su horizonte parecería ser tan tautológico como lo es el duelo humano.


martes, 1 de febrero de 2011

Web de interés

Como ya anunciamos en su día, el pasado mes de noviembre, se celebraron en Toledo las II Jornadas de la Asociación Castellano-Manchega de Cuidados Paliativos (ASCAMPAL), en las que tuve el gusto de participar. Hoy han actualizado su web con las conclusiones, un reportaje fotográfico, las ponencias expuestas (en los próximos días las terminarán de colgar y se pueden ver desde su web) y el póster ganador entre otras cosas.
Os dejo los enlaces. Y gracias Consuelo por compartirlo.


Enlaces:

 CONCLUSIONES DE LAS JORNADAS

ASCAMPAL